1 EL ESCANDALO DE LA CRUZ
2 CONVERSION DE IMPERIO ROMANO
3 ACOSO Y DEFENSA DEL CRISTIANISMO
4 LA AMENAZA DE LAS HEREJIAS
5 EL FIN DE LAS PERSECUSIONES - CONSTANTINO
6 SAN AGUSTIN - UN COLOSO DE LA FE
7 MONJES,VIRGENES Y HEREMITAS
8 EL BAUTISMO DE LOS BARBAROS
9 BIZANCIO - LA NUEVA ROMA
FIDELIS MILITES CHRISTI
A.M.D.G.
Friday, April 6, 2012
Monday, February 27, 2012
CONTENPLACION DEL CORDERO DE DIOS (AGNUS DEI)
Compositor: Tomas Luis de Victoria.
Pintura: "El descendimiento" de Roger van der Weyden
Coro: Catedral de Westminster
Sunday, January 22, 2012
CEREMONIA DE INVESTIDURA- FIDELIS MILITES CHRISTI
Sunday, October 16, 2011
Saturday, September 17, 2011
LA VIRTUD DE LA MODESTIA
¿QUÉ HACE QUE LOS HOMBRES VEAN A LAS MUJERES COMO OBJETOS SEXUALES?
EL VESTIDO NO ES PARA ENSEÑAR O SUGERIR SINO PARA VESTIR.
NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA, NOS ADVIRTIÓ:
“Más almas se van al infierno por pecados de la carne (es decir, pecados en contra del 6 to y 9 no mandamiento) que por cualquier otra razón”. Nuestra señora de Fátima le dijo a Jacinta, “se introducirán ciertas modas que ofenderán gravemente a mi Hijo”.
“Uno no puede deplorar suficientemente la ceguera de tantas mujeres de todas las edades y estaciones. Volviéndose tontas y ridículas por el deseo de agradar, no ven hasta qué grado la indecencia de sus vestimentas choca a cada uno de los hombres honestos y ofende a Dios. Anteriormente, la mayoría de ellas se hubiesen azareado por dichas ropas por la falta grave en contra de la modestia cristiana. Ahora no es suficiente exhibirse en público; no les da miedo entrar en los umbrales de las Iglesias, asistir al Santo Sacrificio de la Misa y aún portar el alimento seductor de la pasión vergonzosa al Santo Altar, en donde se recibe al Autor de la pureza.”
“El bien de nuestra alma es más importante que el de nuestro cuerpo; y tenemos que preferir el bienestar espiritual de nuestro vecino a nuestra comodidad corporal… si cierta clase de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado y pone en peligro la salvación de su alma y de la de los demás, es su deber dejarlo y no usarlo…oh madres cristianas, si vosotros supierais qué futuro de ansiedades y penas, de vergüenza mal guardada que preparáis para vuestros hijos e hijas, dejando imprudentemente que ellos se acostumbren a vivir ligeramente vestidos y haciendo que pierdan su sentido de modestia, estaríais avergonzadas de vosotros mismas y temeríais el daño que os hacéis y el daño que estáis causando a estos niños, quienes el cielo os habéis confiado para que los criéis como cristianos.” (Pío XII a los grupos de mujeres católicas jóvenes de Italia).
Así lo hagas consciente o inconscientemente, si te presentas a ti misma de una manera sexualmente reveladora, aún ligeramente, muchos hombres querrán tu cuerpo para el placer sin preocuparse en considerarte como una persona integral. Muchos hombres te verán como sexualmente fácil. Otros hombres estarán constantemente distraídos con tentaciones sexuales y les será difícil poderte conocer como persona. Algunos te atacarán verbalmente o te dirán cualquier cosa que desees oír, solamente para llevarte a la cama. Y aún otros tratarán de manosearte y hasta violarte. Pero, déjame aclararte: no importa cómo se vista una mujer, eso nunca es una excusa para la violación, o para la agresión sexual de ninguna clase. Los hombres que cometen estos actos han cometido un monstruoso pecado y un crimen atroz. Nada de lo que estoy diciendo es una excusa o razón para que ningún hombre viole a una mujer o cometa ningún otro crimen. Y por cierto, no te dejes engañar por las revistas de mujeres, que hacen parecer que cada muchacho está buscando sexo y tú "tienes que vestirte sexy" para conseguir un buen hombre. Eso no es verdad. Sólo los hombres que quieren aprovecharse de tí sexualmente te animarán a que te vistas de esa manera. Tú no tienes que exhibir tu cuerpo para encontrar un buen hombre.
HAZ QUE SE ENAMORE DE TI, PERO DE QUIEN REALMENTE ERES EN TU INTERIOR
Aunque tú no lo sepas, si te vistes con ropa reveladora, muchos hombres te verán como un "objeto sexual". No sólo eso, sino que la manera de vestirte puede afectar cómo los hombres ven a otras mujeres también. Cuando a los hombres se les provoca ver a las mujeres de manera lujuriosa, tienden a desarrollar una visión errónea de todas las mujeres, lo cual hace que vean y traten a otras mujeres, que se encuentren después, como objetos sexuales.
¿Entonces qué clase de atención realmente quieres? La mayor parte de las mujeres quieren ser amadas y respetadas por lo que ellas son, no como lucen. ¿No es eso lo que tú quieres? ¿No quieres ser amada por un hombre sincero, puro y virtuoso que tiene confianza en sí mismo, es disciplinado y está comprometido con su relación?
PREPÁRATE PARA EL AMOR DURADERO
Si estás buscando un amor duradero y un matrimonio para toda la vida, que una las mentes, las almas y los cuerpos, la mejor manera de conseguirlo es siendo la clase de persona que quieres que tu futuro esposo sea. Piensa en ti misma y en tu futuro cónyuge como alguien con integridad, con una personalidad vital y un carácter firme. Si tú desarrollas estas cualidades y las demuestras por medio de las palabras, las acciones y la apariencia, te ayudará a atraer lo mismo en tu esposo. Hay muchos hombres buenos por ahí; hombres que tienen personalidades maravillosas, hombres que son respetuosos, inteligentes, y que buscan una relación duradera; hombres que serán fieles y se comprometerán con una esposa de por vida. Para encontrar un hombre verdaderamente honorable como este, recuerda que él se sentirá atraído hacia una mujer que viste modestamente como signo de pureza; hacia alguien que reconoce que cada persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios.
Al vestirse modestamente, una mujer muestra que sabe que fuimos hechos para amar y ser amados, como personas únicas e irrepetibles. Ella también muestra respeto por su cuerpo y por su alma inmortal, dos dones sagrados que deben ser tratados con dignidad y respeto.
Como hombre, termino diciendo que aprecio sinceramente a las mujeres que hacen un mayor esfuerzo para vestirse modestamente. Conozco varias mujeres atractivas que siempre se visten con lindas telas y estilos modestos. Lo que hace a estas mujeres aún más atractivas que su belleza física y la ropa de moda que usan, es su modestia. Es una virtud que las hace brillar en una forma bella. Muestran que son consideradas, que tienen una fortaleza interior y una gran auto-estima. La modestia muestra también un corazón puro y un deseo generoso de guardarse para un futuro esposo.
Piensa por un momento: ¿qué dicen tus vestidos de ti?
NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA, NOS ADVIRTIÓ:
“Más almas se van al infierno por pecados de la carne (es decir, pecados en contra del 6 to y 9 no mandamiento) que por cualquier otra razón”. Nuestra señora de Fátima le dijo a Jacinta, “se introducirán ciertas modas que ofenderán gravemente a mi Hijo”. Jacinta también dijo, “las personas que sirven a Dios no deberían seguir las modas. La Iglesia no tiene modas; nuestro Señor es siempre el mismo”.
LA BIBLIA NOS DICE,
“asimismo oren también las mujeres en traje decente, ataviándose con recato y modestia, o sin superfluidad, y no inmodestamente con los cabellos rizados o ensortijados, ni con oro, o con perlas, o costosos adornos; si no con buenas obras, como corresponde a mujeres que hacen profesión de piedad...” (1 Tim. 2:9-10).
DECLARACIONES QUE HA HECHO LA IGLESIA SOBRE LA MODESTIA EN EL VESTIR
EL PAPA BENEDICTO XV ESCRIBIÓ EN SU ENCÍCLICA SACRA PROPEDIEM EL 6 DE ENERO, 1921:
“Uno no puede deplorar suficientemente la ceguera de tantas mujeres de todas las edades y estaciones. Volviéndose tontas y ridículas por el deseo de agradar, no ven hasta qué grado la indecencia de sus vestimentas choca a cada uno de los hombres honestos y ofende a Dios. Anteriormente, la mayoría de ellas se hubiesen azareado por dichas ropas por la falta grave en contra de la modestia cristiana. Ahora no es suficiente exhibirse en público; no les da miedo entrar en los umbrales de las Iglesias, asistir al Santo Sacrificio de la Misa y aún portar el alimento seductor de la pasión vergonzosa al Santo Altar, en donde se recibe al Autor de la pureza.”
EL 12 DE ENERO, 1930, LA SAGRADA CONGREGACIÓN DEL CONCILIO, POR MANDATO DEL PAPA PÍO XI, EMITIÓ INSTRUCCIONES ENFÁTICAS A TODOS LOS OBISPOS SOBRE LA MODESTIA EN EL VESTIR:
“Que los padres mantengan a sus hijas lejos de los juegos y concursos gimnásticos públicos; pero, si sus hijas son obligadas a asistir a dichas exhibiciones, que observen que van vestidas totalmente y en forma modesta. Que nunca permitan que sus hijas se pongan indumentaria inmodesta.”
EL PAPA PÍO XII DIJO EN 1954:
“Ahora, muchas niñas no ven nada malo en seguir ciertos estilos desvergonzados (modas) como lo hacen muchas ovejas. Seguramente se ruborizarían si tan sólo pudiesen adivinar las impresiones que hacen y los sentimientos que evocan (excitación) en aquellos que las miran.” (17 de julio, 1954).
EL PAPA PÍO XII AMONESTÓ SERIAMENTE A LAS MADRES CRISTIANAS:
“El bien de nuestra alma es más importante que el de nuestro cuerpo; y tenemos que preferir el bienestar espiritual de nuestro vecino a nuestra comodidad corporal… si cierta clase de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado y pone en peligro la salvación de su alma y de la de los demás, es su deber dejarlo y no usarlo…oh madres cristianas, si vosotros supierais qué futuro de ansiedades y penas, de vergüenza mal guardada que preparáis para vuestros hijos e hijas, dejando imprudentemente que ellos se acostumbren a vivir ligeramente vestidos y haciendo que pierdan su sentido de modestia, estaríais avergonzadas de vosotros mismas y temeríais el daño que os hacéis y el daño que estáis causando a estos niños, quienes el cielo os habéis confiado para que los criéis como cristianos.” (Pío XII a los grupos de mujeres católicas jóvenes de Italia).
Así lo hagas consciente o inconscientemente, si te presentas a ti misma de una manera sexualmente reveladora, aún ligeramente, muchos hombres querrán tu cuerpo para el placer sin preocuparse en considerarte como una persona integral. Muchos hombres te verán como sexualmente fácil. Otros hombres estarán constantemente distraídos con tentaciones sexuales y les será difícil poderte conocer como persona. Algunos te atacarán verbalmente o te dirán cualquier cosa que desees oír, solamente para llevarte a la cama. Y aún otros tratarán de manosearte y hasta violarte. Pero, déjame aclararte: no importa cómo se vista una mujer, eso nunca es una excusa para la violación, o para la agresión sexual de ninguna clase. Los hombres que cometen estos actos han cometido un monstruoso pecado y un crimen atroz. Nada de lo que estoy diciendo es una excusa o razón para que ningún hombre viole a una mujer o cometa ningún otro crimen. Y por cierto, no te dejes engañar por las revistas de mujeres, que hacen parecer que cada muchacho está buscando sexo y tú "tienes que vestirte sexy" para conseguir un buen hombre. Eso no es verdad. Sólo los hombres que quieren aprovecharse de tí sexualmente te animarán a que te vistas de esa manera. Tú no tienes que exhibir tu cuerpo para encontrar un buen hombre.
HAZ QUE SE ENAMORE DE TI, PERO DE QUIEN REALMENTE ERES EN TU INTERIOR
Aunque tú no lo sepas, si te vistes con ropa reveladora, muchos hombres te verán como un "objeto sexual". No sólo eso, sino que la manera de vestirte puede afectar cómo los hombres ven a otras mujeres también. Cuando a los hombres se les provoca ver a las mujeres de manera lujuriosa, tienden a desarrollar una visión errónea de todas las mujeres, lo cual hace que vean y traten a otras mujeres, que se encuentren después, como objetos sexuales.
Yo sé que no quieres ser usada por los hombres, y que no quieres encontrarte en una relación, o casada con un hombre que no tiene control de sí mismo, un hombre que busca rápidas satisfacciones o que desea cada muchacha bonita que ve.
Katherine Kersten, comentarista del National Public Radio y presidenta de la junta directiva de "Center of the American Experiment" escribe: "pero la modestia implica algo más: simple justicia." nosotras las mujeres pedimos respeto de los hombres, insistiendo en que nos valoren no por nuestra apariencia sino por "quienes somos". Es una hipocresía hacer esto, y a la misma vez vestirse y actuar inmodestamente, provocando intencionalmente el deseo sexual y dando señales de estar fácilmente abiertas a esos deseos. Actuar de esta manera es dañar nuestra propia dignidad, es tratarnos a nosotras mismas como "objetos sexuales." aún más, es verdaderamente injusto, porque significa que consideramos que los hombres están en un estándar más alto que nosotras.
PREPÁRATE PARA EL AMOR DURADERO
Si estás buscando un amor duradero y un matrimonio para toda la vida, que una las mentes, las almas y los cuerpos, la mejor manera de conseguirlo es siendo la clase de persona que quieres que tu futuro esposo sea. Piensa en ti misma y en tu futuro cónyuge como alguien con integridad, con una personalidad vital y un carácter firme. Si tú desarrollas estas cualidades y las demuestras por medio de las palabras, las acciones y la apariencia, te ayudará a atraer lo mismo en tu esposo. Hay muchos hombres buenos por ahí; hombres que tienen personalidades maravillosas, hombres que son respetuosos, inteligentes, y que buscan una relación duradera; hombres que serán fieles y se comprometerán con una esposa de por vida. Para encontrar un hombre verdaderamente honorable como este, recuerda que él se sentirá atraído hacia una mujer que viste modestamente como signo de pureza; hacia alguien que reconoce que cada persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios.Al vestirse modestamente, una mujer muestra que sabe que fuimos hechos para amar y ser amados, como personas únicas e irrepetibles. Ella también muestra respeto por su cuerpo y por su alma inmortal, dos dones sagrados que deben ser tratados con dignidad y respeto.
Como hombre, termino diciendo que aprecio sinceramente a las mujeres que hacen un mayor esfuerzo para vestirse modestamente. Conozco varias mujeres atractivas que siempre se visten con lindas telas y estilos modestos. Lo que hace a estas mujeres aún más atractivas que su belleza física y la ropa de moda que usan, es su modestia. Es una virtud que las hace brillar en una forma bella. Muestran que son consideradas, que tienen una fortaleza interior y una gran auto-estima. La modestia muestra también un corazón puro y un deseo generoso de guardarse para un futuro esposo.
Piensa por un momento: ¿qué dicen tus vestidos de ti?
¡La modestia es una bella virtud! Los hombres también se benefician de ella.
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Sunday, August 21, 2011
A.M.D.G. 5ta CHARLA DE DICERMINIENTO
A.M.D.G.
EL FIN DE LA CREACION
Dios ha creado todas las cosas. Todo ha sido hecho por EL, y nada ha sido hecho sin EL. Él es quien da vida a todo, la respiración y todas las cosas; porque en El tenemos la vida, el movimiento y el ser.
Las criaturas tienen un objeto, existen para un fin. Y ese fin no puede ser otro que Dios. Dios no ha podido crear sino para sí mismo; las criaturas no pueden existir sino para EL y para su gloria.
Nada existe sin Él, nada existe sino para EL. Todo viene de EL, todo va a EL. Él es el principio único, Él es fin total. ES imposible que algo exista si no es por su poder; e imposible es que nada exista sino para su gloria. Su poder es la única razón de ser de las cosas como principio; su gloria es la única razón de ser como fin.
Y si la gloria de Dios es la única razón de ser, y el único fin de las cosas, ella es también su único bien, porque no puede haber para un ser otro bien esencial que su único fin. EL bien es lo que todo ser desea y busca; y lo que todo ser desea y busca, es para él su fin. El fin es, pues, para todo ser su verdadero bien. Y como la gloria de Dios es el único fin esencial de los seres, es también su único bien verdadero. "El único y soberano bien, dice san Agustín, se llama fin." Los medios para llegar al fin no son bienes sino en cuanto sirven para alcanzar este fin. En los bienes no hay más bien verdadero, que lo que conduce al fin.
Entonces, todo ha sido hecho por Dios; yo también he sido hecho por EL. Él es el que me ha dado el ser, y, por tanto, también he sido hecho para Dios, para EL únicamente. Sólo Él es mi fin esencial, mi fin total; Él es la razón de mi existencia, el único fin de mi vida. NO tengo otra razón de ser que su gloria; no existo sino para procurar este único bien. Para EL, y únicamente para EL, vivo; para EL muero, y para EL viviré en la eternidad. NO es para mí para quien vivo, ni para quien muero.
La gloria de Dios es todo el fin de mi vida. Si no la procuro, no tengo razón de ser; para nada sirvo, nada soy. Si no vivo para procurar su gloria, no hay nada que pueda justificar mi existencia.
Teme al Señor y guarda sus mandamientos; esto es lo que dice la Sagrada Escritura. Eso es todo el hombre. ¿Para qué debo, pues, crecer en la tierra? Para Dios y para su gloria. Todo lo que yo he recibido de fuerzas, de facultades y recursos, todo lo que me ha sido impuesto como ley y obligación, todo lo que me es dado como medios y auxilios, todo ha sido en orden a este término final: la glorificación de la soberana Majestad de Dios. MI alma y mi cuerpo, mi espíritu, mi corazón y mis sentidos, mis días y mis noches, mi actividad y mi descanso, mi vida y mi muerte, todo debe alabar a Dios y darle gloria. Esto es todo el hombre, el todo de su vida, la plenitud de su existencia.
Entonces, primero, la gloria de Dios. Este es el fin principal. Y en segundo lugar, mi felicidad. Este es el fin secundario de mi vida. HE sido creado para ser feliz; este es también el fin de mí ser; todo en mí aspira a la felicidad; desea, reclama y busca la felicidad; es la necesidad irresistible de mi naturaleza. La felicidad en este mundo y la felicidad en la eternidad; esta necesidad es tan profunda que sólo Dios puede llenar.
MI felicidad depende de la gloria de Dios. La gloria de Dios va primero, luego, como consecuencia, viene mi felicidad. En todo, el honor de Dios debe ser lo primero; mi felicidad solo viene después; en todo, la gloria de Dios debe ser la regla.
EL USO DE LAS CRIATURAS
La existencia que Dios me ha dado no puedo conservarla por mí mismo. Solo Dios tiene la existencia en sí mismo; yo no tengo la vida en mí mismo; ni mi cuerpo ni mi alma encuentran en sí los medios para sobrevivir; es preciso que los busque fuera de mí mismo y que los pida a las otras criaturas; para esto han sido creadas, para que yo haga uso de ellas.
Y por criaturas entendemos de una manera universal todo lo que no es Dios, todo lo que ha sido creado. Por consiguiente, lo mismo las cosas espirituales como las cosas materiales: la gracia, las virtudes, la Iglesia, etc.; los alimentos, las plantas, todo lo que ha sido hecho en el mundo espiritual y en el mundo material o corporal. Y no solamente todo lo que ha sido hecho, sino también todo lo que sucede cada día, los acontecimientos que ocurren... todo está dentro de lo que conocemos como criaturas.
Entonces, las criaturas son para que yo haga uso de ellas. Dios me las ha dado. Y como habíamos dicho, todo lo ha creado Dios para sí mismo. Pero si me concede el uso de las criaturas, me lo concede principalmente para EL; es con el único fin que tienen todas las cosas: la gloria de Dios. Entonces, las criaturas no son otra cosa que medios de procurar la gloria de Dios... medios, instrumentos propios para este trabajo, creados, dispuestos y dados principalmente con este fin. Medios e instrumentos... esencialmente las criaturas no tienen, respecto de mí, más que éste único destino. Medios e instrumentos de la glorificación divina. En último término, no me son dadas ni para ellas, ni para mí, sino para la gloria de Dios.
NO debo, pues emplearlas sino como se emplean los instrumentos. ¿Y cómo se emplean los instrumentos? Se les emplea en el trabajo para el cual han sido hechos. Así nos servimos de un cuchillo para cortar, de los lentes para mirar, de un carro para trasladarnos de un lugar a otro. Sólo los ignorantes y los niños que ignoran lo que es un instrumento, se sirven de estos objetos de manera ridícula. Ningún hombre inteligente emplea un instrumento para otra cosa que para la que fue hecha.
Las criaturas, todas las criaturas, no son esencialmente, para mí, otra cosa que instrumentos... instrumentos dispuestos para la santificación del nombre de Dios, para la gloria de Dios; ese es su destino esencial. Nada debe ponerse en contacto con mi vida, si no es con este fin superior.
Ahora bien, hay, en efecto, para mí, en las criaturas, placeres infinitamente variados. Placeres materiales de la vista, del oído, del olfato, del gusto, del tacto; las bellezas de la naturaleza y de las artes, los encantos de la música, el perfume de las flores, el sabor de los alimentos, etc. Placeres morales como el de la familia, el de la amistad, de la práctica de la virtud, etc. Placeres intelectuales como de la literatura y de las ciencias, de la contemplación de la verdad. Placeres sobrenaturales como la oración y las otras prácticas religiosas. ¿Para qué ha puesto Dios placer en esas cosas?
Hay que tomar en cuenta que dichos placeres los encontramos en las criaturas, y que las criaturas son medios e instrumentos. Y el placer que Dios ha puesto he ellas, lo ha puesto para facilitar su uso, el uso de dichos instrumentos. Además, detrás de cada placer, hay un deber que hay que cumplir. En la comida hay un cierto nivel de placer, con el fin de que comiendo, trabajemos para la gloria de Dios... de no ser así, a nadie le gustaría comer. El placer siempre responde a un deber, para facilitar su cumplimiento. Pero el placer no es más que una satisfacción instrumental de la cual debo servirme, y no un fin en sí mismo.
Equivocarse en el placer creado, y vivir para gozar de él, es trastornar horriblemente todo el plan divino de la creación. Porque, ciertamente que el placer es bueno, pero es cuando está bien empleado. Si abuso de él, se convierte en el peor de todos los males y en fuente de todas mis infelicidades. Bien empleado nos hace santos; mal empleado, nos condena.
Preparado por:
Padre Alonso Saenz
Julio G. Melendez-Morales
EL FIN DE LA CREACION
Dios ha creado todas las cosas. Todo ha sido hecho por EL, y nada ha sido hecho sin EL. Él es quien da vida a todo, la respiración y todas las cosas; porque en El tenemos la vida, el movimiento y el ser.
Las criaturas tienen un objeto, existen para un fin. Y ese fin no puede ser otro que Dios. Dios no ha podido crear sino para sí mismo; las criaturas no pueden existir sino para EL y para su gloria.
Nada existe sin Él, nada existe sino para EL. Todo viene de EL, todo va a EL. Él es el principio único, Él es fin total. ES imposible que algo exista si no es por su poder; e imposible es que nada exista sino para su gloria. Su poder es la única razón de ser de las cosas como principio; su gloria es la única razón de ser como fin.
Y si la gloria de Dios es la única razón de ser, y el único fin de las cosas, ella es también su único bien, porque no puede haber para un ser otro bien esencial que su único fin. EL bien es lo que todo ser desea y busca; y lo que todo ser desea y busca, es para él su fin. El fin es, pues, para todo ser su verdadero bien. Y como la gloria de Dios es el único fin esencial de los seres, es también su único bien verdadero. "El único y soberano bien, dice san Agustín, se llama fin." Los medios para llegar al fin no son bienes sino en cuanto sirven para alcanzar este fin. En los bienes no hay más bien verdadero, que lo que conduce al fin.
Entonces, todo ha sido hecho por Dios; yo también he sido hecho por EL. Él es el que me ha dado el ser, y, por tanto, también he sido hecho para Dios, para EL únicamente. Sólo Él es mi fin esencial, mi fin total; Él es la razón de mi existencia, el único fin de mi vida. NO tengo otra razón de ser que su gloria; no existo sino para procurar este único bien. Para EL, y únicamente para EL, vivo; para EL muero, y para EL viviré en la eternidad. NO es para mí para quien vivo, ni para quien muero.
La gloria de Dios es todo el fin de mi vida. Si no la procuro, no tengo razón de ser; para nada sirvo, nada soy. Si no vivo para procurar su gloria, no hay nada que pueda justificar mi existencia.
Teme al Señor y guarda sus mandamientos; esto es lo que dice la Sagrada Escritura. Eso es todo el hombre. ¿Para qué debo, pues, crecer en la tierra? Para Dios y para su gloria. Todo lo que yo he recibido de fuerzas, de facultades y recursos, todo lo que me ha sido impuesto como ley y obligación, todo lo que me es dado como medios y auxilios, todo ha sido en orden a este término final: la glorificación de la soberana Majestad de Dios. MI alma y mi cuerpo, mi espíritu, mi corazón y mis sentidos, mis días y mis noches, mi actividad y mi descanso, mi vida y mi muerte, todo debe alabar a Dios y darle gloria. Esto es todo el hombre, el todo de su vida, la plenitud de su existencia.
Entonces, primero, la gloria de Dios. Este es el fin principal. Y en segundo lugar, mi felicidad. Este es el fin secundario de mi vida. HE sido creado para ser feliz; este es también el fin de mí ser; todo en mí aspira a la felicidad; desea, reclama y busca la felicidad; es la necesidad irresistible de mi naturaleza. La felicidad en este mundo y la felicidad en la eternidad; esta necesidad es tan profunda que sólo Dios puede llenar.
MI felicidad depende de la gloria de Dios. La gloria de Dios va primero, luego, como consecuencia, viene mi felicidad. En todo, el honor de Dios debe ser lo primero; mi felicidad solo viene después; en todo, la gloria de Dios debe ser la regla.
EL USO DE LAS CRIATURAS
La existencia que Dios me ha dado no puedo conservarla por mí mismo. Solo Dios tiene la existencia en sí mismo; yo no tengo la vida en mí mismo; ni mi cuerpo ni mi alma encuentran en sí los medios para sobrevivir; es preciso que los busque fuera de mí mismo y que los pida a las otras criaturas; para esto han sido creadas, para que yo haga uso de ellas.
Y por criaturas entendemos de una manera universal todo lo que no es Dios, todo lo que ha sido creado. Por consiguiente, lo mismo las cosas espirituales como las cosas materiales: la gracia, las virtudes, la Iglesia, etc.; los alimentos, las plantas, todo lo que ha sido hecho en el mundo espiritual y en el mundo material o corporal. Y no solamente todo lo que ha sido hecho, sino también todo lo que sucede cada día, los acontecimientos que ocurren... todo está dentro de lo que conocemos como criaturas.
Entonces, las criaturas son para que yo haga uso de ellas. Dios me las ha dado. Y como habíamos dicho, todo lo ha creado Dios para sí mismo. Pero si me concede el uso de las criaturas, me lo concede principalmente para EL; es con el único fin que tienen todas las cosas: la gloria de Dios. Entonces, las criaturas no son otra cosa que medios de procurar la gloria de Dios... medios, instrumentos propios para este trabajo, creados, dispuestos y dados principalmente con este fin. Medios e instrumentos... esencialmente las criaturas no tienen, respecto de mí, más que éste único destino. Medios e instrumentos de la glorificación divina. En último término, no me son dadas ni para ellas, ni para mí, sino para la gloria de Dios.
NO debo, pues emplearlas sino como se emplean los instrumentos. ¿Y cómo se emplean los instrumentos? Se les emplea en el trabajo para el cual han sido hechos. Así nos servimos de un cuchillo para cortar, de los lentes para mirar, de un carro para trasladarnos de un lugar a otro. Sólo los ignorantes y los niños que ignoran lo que es un instrumento, se sirven de estos objetos de manera ridícula. Ningún hombre inteligente emplea un instrumento para otra cosa que para la que fue hecha.
Las criaturas, todas las criaturas, no son esencialmente, para mí, otra cosa que instrumentos... instrumentos dispuestos para la santificación del nombre de Dios, para la gloria de Dios; ese es su destino esencial. Nada debe ponerse en contacto con mi vida, si no es con este fin superior.
Ahora bien, hay, en efecto, para mí, en las criaturas, placeres infinitamente variados. Placeres materiales de la vista, del oído, del olfato, del gusto, del tacto; las bellezas de la naturaleza y de las artes, los encantos de la música, el perfume de las flores, el sabor de los alimentos, etc. Placeres morales como el de la familia, el de la amistad, de la práctica de la virtud, etc. Placeres intelectuales como de la literatura y de las ciencias, de la contemplación de la verdad. Placeres sobrenaturales como la oración y las otras prácticas religiosas. ¿Para qué ha puesto Dios placer en esas cosas?
Hay que tomar en cuenta que dichos placeres los encontramos en las criaturas, y que las criaturas son medios e instrumentos. Y el placer que Dios ha puesto he ellas, lo ha puesto para facilitar su uso, el uso de dichos instrumentos. Además, detrás de cada placer, hay un deber que hay que cumplir. En la comida hay un cierto nivel de placer, con el fin de que comiendo, trabajemos para la gloria de Dios... de no ser así, a nadie le gustaría comer. El placer siempre responde a un deber, para facilitar su cumplimiento. Pero el placer no es más que una satisfacción instrumental de la cual debo servirme, y no un fin en sí mismo.
Equivocarse en el placer creado, y vivir para gozar de él, es trastornar horriblemente todo el plan divino de la creación. Porque, ciertamente que el placer es bueno, pero es cuando está bien empleado. Si abuso de él, se convierte en el peor de todos los males y en fuente de todas mis infelicidades. Bien empleado nos hace santos; mal empleado, nos condena.
Preparado por:
Padre Alonso Saenz
Julio G. Melendez-Morales
Sunday, August 14, 2011
A.M.D.G 4ta CHARLA DE DISCERNIMIENTO
4ta CHARLA DE DISCERNIMINETO
LAS TENTACIONES
¿QUE COSA ES LA TENTACION?
Llamamos tentación a una proposición de un pecado, hecha al alma, para inducirle a cometerlo. O bien, un pensamiento, que de suyo induce al pecado.
El alma puede consentir a un pecado de tres maneras:
1-cometiéndolo actualmente y voluntariamente
2-No cometiéndolo, pero deseando cometerlo.
3-No cometiéndolo, ni deseando cometerlo, pero encontrando placer y delectación en el pensamiento del pecado.
En otras palabras, la voluntad puede consentir a un pecado, por obra, por deseo y por complacencia o delectación voluntaria.
Hay que aclarar, sin embargo, que sólo en consentimiento es el que hace el pecado, y, por consecuencia, el pensamiento solo de un pecado, no es pecado, hasta que la voluntad consienta en alguna de esas tres maneras que mencionamos arriba. Y aunque el pensamiento dure mucho tiempo, no hay pecado sin el consentimiento, sino que hay gran mérito en desecharlo.
Lo segundo es que, para saber si se ha cometido pecado mortalmente, no es suficiente con mirar si se ha llevado a cabo o si se ha ejecutado la mala acción o si se ha deseado, sino que es necesario descubrir si se ha tenido placer voluntariamente en pensar en dicha acción. Porque la delectación voluntaria en lo que constituye pecado mortal, es ya pecado mortal. Muchos creen que el pecado mortal no se comete hasta que en realidad se hace.
Hay dos tipos de delectación en la tentación. Una, que precede al consentimiento, que es aquella que sentimos al principio de la tentación, y que sin deliberación propia, atrae la voluntad al consentimiento. La otra, que sigue al consentimiento, que es aquella que la voluntad encuentra en la cosa que se le propuso. Esta segunda delectación es pecado, pero no la primera.
Entonces, para ver si se ha pecado, por la delectación en un mal pensamiento, es necesario reconocer si dicha delectación ha sido voluntaria, es decir, si uno ha dado consentimiento. Una acción no puede ser voluntaria si no es precedida del conocimiento; por eso, para ver si se ha consentido en la delectación, es necesario ver qué uno hace después del consentimiento, es decir, si se continuó entreteniéndose en ella o no. Porque si uno continua entreteniéndose voluntariamente en la tentación, ya hubo consentimiento, y por lo tanto, pecado. Y seria pecado mortal si se entretiene uno voluntariamente y deliberadamente, sin hacer nada por evitarlo; o venial si esta continuación ha sido hecha por inadvertencia y sin entero consentimiento, no queriendo verdaderamente deleitarse, pero sin hacer todo el esfuerzo por evitarla.
NO SE PUEDE EVITAR SER TENTADO
Es de conocimiento común el hecho de que no se puede vivir en este mundo, sin ser tentado. Esta vida es un combate perpetuo, según lo dice la Sagrada Escritura. Tenemos enemigos que nos combaten por todas partes. Enemigos interiores, enemigos exteriores: la concupiscencia, el demonio, el mundo.
El demonio no duerme ni descansa, buscando constantemente los medios de hacernos caer en pecado, y lo hace de forma especial contra aquellos que desean retirarse de él, para servir a Dios, especialmente a los jóvenes, para asegurarse con tiempo de su perdición.
Por lo tanto, no hay que espantarse si uno tiene tentaciones constantes, esto es algo que no se puede evitar. Unas tentaciones son a veces efecto de los malos hábitos contraídos por pecados anteriores; otras vienen de las ocasiones de pecado en que uno mismo se pone voluntariamente. Y en estos dos casos, no debe uno quejarse de nada sino de sí mismo. ES necesario, por lo tanto, resolverse a combatir y a preparar las armas necesarias para defenderse uno en esta guerra. Dios estará contigo para conseguir la victoria. Dichas tentaciones te servirán para muchas cosas, entre estas, para mantenerte en la humildad y en el deseo de no caer en el pecado; y a estarte siempre prevenido o con la oración o con los demás medios disponibles. Y en segundo lugar, te fortalece en la virtud y te hace crecer en ella. Y por último, te sirven para asegurar tu salvación y aumentar tu gloria en el cielo.
CONSIDERACIONES PARA FORTALECER EL ESPIRITU EN LAS TENTACIONES
Siendo la tentación un pensamiento, que de suyo induce al pecado, es cierto que el primer remedio que se debe aplicar, es fortalecer el espíritu con pensamientos contrarios, que nos puedan disuadir o distraer del pecado a que uno se siente tentado. Y lo otro que puedes hacer es pensar en lo siguiente:
1-Piensa en lo que estas tentado a hacer. Es decir, que por una acción, por un instante de placer, vas a perder la gracia de Dios, a hacerte su enemigo, indigno de sus gracias, el objeto de su aborrecimiento y de su indignación. Vas a renunciar al cielo, a perder todo el bien que has hecho en toda tu vida, a rendirte esclavo del demonio, a ser sujeto de la condenación eterna.
2-Piensa en por qué cosas vas a hacer estas pérdidas. Por un miserable placer de un mal pensamiento, de un mal deseo, de una acción impura, brutal, indigna del hombre. Por un placer que no durará más que un segundo, y que una vez que se termina, deja en ti un sentimiento de tristeza, de remordimiento que te perseguirá sin cesar. ¿ES ser hombre hacer semejante elección?
3-Considera la calidad de aquel a quien vas a ofender: a un Dios infinito en grandeza, en poder, en majestad, en santidad. Un Dios a quien todas las criaturas adoran; ante cuya presencia los ángeles tiemblan.
4-Si pudieras ocultarle a Dios tu pecado, y ofenderle en otra parte donde no te viera, serías tal vez menos culpable. Pero vas a ofenderlo en su cara, sabiendo que te ve, y que mira con horror el pecado que vas a cometer. SI pensaras en ser visto por otro hombre en esta acción mala, posiblemente se te llenaría la cara de vergüenza; mas sin embargo, Dios te ve, y no sientes nada? Decía san Agustín: "Oh hombre ciego, si quieres ofender a Dios, busca a lo menos un lugar donde EL no esté, y si no lo hayas, ten vergüenza, al menos, de ser visto en tu pecado de ojos tan santos como son los de Dios. Y teme el cometer un crimen delante de Aquel, que es a un mismo tiempo, el Testigo y el Juez; y que puede hacerte morir en el mismo instante en que acabas de cometer el pecado".
5-Fíjate en la bondad de Aquel a quien vas a ofender. ¿A quién vas a injuriar? NO menos que a tu Padre Celestial, que te ha dado el ser que tienes; que te ha dado todo lo que posees, que te conserva incesantemente; y sin la ayuda del cual, no serías capaz ni siquiera de mover un dedo. NO respiras sino con el aire que EL te da; si te abandonara un solo momento, en ese mismo instante caerías en la nada. Mírate después de pies a cabeza; no hallarás en ti cosa que no venga de Dios. Y tú, en medio de todas estas gracias y todos estos beneficios, le vas a ofender criminalmente, depreciando la bondad de un Dios tan bueno; sirviéndote de sus propios bienes para ofenderlo.
6-vuelve tus ojos a tu Salvador, clavado en la cruz, todo cubierto de llagas, sumergido en un mar de dolores, muriendo por tu salvación; detén ahí tu vista y tu pensamiento. Considera lo que ahí padece, y mira que sufrir de esta forma es por ti, por tus pecados, por los que has cometido. Y mira si tendrás el corazón tan duro y tan cruel para decidirte a ofender a un Dios que ves morir por tu salvación y volverle a crucificar con tu pecado.
LO QUE SE DEBE HACER EN LA TENTACION
En cuento sepas que una tentación se introduce en tu espíritu, ten gran cuidado de rechazarla prontamente, sin detenerte en ella, por poco que sea. Ese es el mejor remedio. Y para lograrlo, has lo siguiente:
1-Eleva el corazón a Dios y dile que quieres renunciar de todo corazón a la tentación y que no quieres consentir a ella; pídele la ayuda para resistirla, reconociendo con humildad que sin su ayuda nada puedes.
2-Proponte distraerte con algo diferente que puedes hacer en ese momento, ya sea leer, salir a caminar, llamar a alguien, rezar, etc.
3-Y si la tentación continúa, puedes ponerte de rodillas y hacer una oración; o trae a tu memoria la imagen de tu muerte, de tu juicio y del cielo.
4-Puedes incluso aprovechar la ocasión de la tentación para proponerte hacer algún bien en ese mismo instante, cualquier bien que sea. De esta forma, combatirás a tu enemigo con sus propias armas...
Pero ten cuidado de no combatir ninguna tentación con tus propias fuerzas, sino esperando toda la ayuda de Dios. Es gran medio para vencer las tentaciones el reconocer con humildad que por ti mismo no puedes hacer nada y que no puedes vencerlas sin la ayuda de la gracia. Y por último, no dejes de orar nunca y de recibir los sacramentos.
COMO ENGANA EL DEMONIO ESPECIALMENT A LOS JOVENES
Toda la fuerza del diablo se basa en sus engaños. Hay tres engaños principales.
1-Les impide a los jóvenes que miren y conozcan el mal que hay en el pecado que van a cometer, y por el contrario, les presenta vivamente en su imaginación por una parte lo dulce de la delectación en el pecado, tanto que les hace ver en ella más de lo que ahí hay; y por otra parte, les presenta en la imaginación lo difícil que sería resistir.
Por eso, cuando el demonio te presente una tentación, hay que ver al instante el mal que vas a hacer, que es un pecado mortal, el mayor de todos los males. NO mires lo difícil que sería resistir dicha tentación, sino más bien acuérdate el gozo y del consuelo que recibirías si vences.
2-El segundo engaño del demonio consiste en presentarles a los jóvenes la facilidad del perdón y persuadirles de que al cabo pueden ir a confesarse y hacer penitencia.
3-El último engaño del demonio consiste en hacerte creer que es imposible resistir las tentaciones y que es imposible abstenerse de pecar. En fin, les persuade de que no importa lo que hagan, es imposible dejar de pecar.
Entonces, en pocas palabras, les oculta el mal, y les hace creer que no es tan grande como el mal es en sí. Después les persuade a que con facilidad podrán salir del pecado; y cuando ya los tiene adelantados en el pecado, les hace creer que es imposible abstenerse de pecar, para que no hagan esfuerzo alguno por salir de él.
DOS FALTAS NOTABLES DE LOS JOVENES EN LA TENTACION
Viéndose tentados con frecuentes tentaciones, se impacientan y, después de resistir por un tiempo, pierden el ánimo y se rinden al enemigo, pensando que es imposible resistir. Esto significa desconfiar de la gracia de Dios. Hay que tener paciencia, por lo tanto, en las tentaciones y esperar con humildad la gracia de Dios, que no te faltará jamás si tú no le faltas primero. Acuérdate de que todos los santos han sufrido tentaciones.
La segunda falta en los jóvenes en las tentaciones consiste en que si alguna vez se han dejado vencer del enemigo, luego desisten y dejan las armas para luchar, para luego ser vencido de cualquier tentación.
No por haber sido vencido uno o 10 veces debe uno desanimarse. Es necesario recurrir a Dios inmediatamente a pedirle perdón, a implorar la asistencia de su gracia; y después de haber hecho penitencia por el pecado, volver a tomar las armas y en el nombre de Dios pelear con fidelidad.
LO QUE SE DEBE HACER DESPUES DE LA TENTACION
Hay que darle gracias a Dios por la victoria conseguida. Y lo segundo, hay que prepararnos para la siguiente pelea. SI esto no se hace, es muy probable que la tentación continúe insistiendo.
¿QUE ES LA VIRTUD?
La palabra Virtud, del latín virtus, que significa "cualidad excelente", "disposición habitual a obrar bien en sentido moral". La virtud extiende el orden de la razón y el dominio de la voluntad; controla las fuerzas del ser humano, y lo hace capaz de gobernar su actividad en las direcciones que él mismo se propone. La gran fuerza de un hombre son sus virtudes, aunque quizá su estructura física sea débil. Sólo quien tiene virtudes puede guiar su vida de acuerdo con sus principios, sin fracasar, a cada instante, ante la más pequeña dificultad u obstáculo que se le presente.
VIRTUDES TEOLOGALES: Fe, Esperanza y Caridad
VIRTUDES CARDINALES: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza
PECADOS CAPITALES Y VIRTUDES OPUESTAS
Soberbia- Humildad
Avaricia-Larguesa(generosidad)
Envidia- Caridad
Ira- Paciencia
Lujuria- Castidad
Gula- Templanza (moderación)
Pereza- Diligencia
LO PRIMORDIAL PARA ADQUIRIR VIRTUDES EN AL JUVENTUD
1.EL SANTO TEMOR DE DIOS
La virtud consiste del Santo temor de Dios y en el cumplimiento de los mandamientos; si no se cumplen los mandamientos, no hay temor de Dios y si no hay temor de Dios no hay Virtud.
CUANDO SE ROMPEN LOS MANDAMIENTOS, SE PIERDE LA GRACIA DE DIOS; cuando se pierde la gracia, la virtud pierde su esencia y deja de ser virtud y se convierte en una simple cualidad que solo se limita a bienes temporales; la persona reduce su racionamiento y no es capaz de dirigir su cualidad hacia donde se lo propone, y desperdicia todo su potencial, sin lograr obtener ningún bien.
Para mantener un Santo temor a Dios
1. hay que pedir le a través de la oración que infunda en nuestros corazones su Santo Temor.
2. Tener siempre en cuenta su grandeza y lo poco que somos.
3. Temer sobre todas las cosas el ofenderle o desagradarle.
4. Cuando nos dirijamos a Él, hacerlo con respeto y con nuestro ejemplo hacer que los demás le respeten de igual manera.
2.EL AMAR A DIOS
El Temor de Dios y el Amor a Dios nunca deben separarse, porque el Temor de Dios es el principio de su Amor, y el Amor es la perfección del Temor a Dios. Estamos obligados a Amar a Dios porque para eso fuimos creados, el no Amar a Dios es ir en contra de nuestra naturaleza y nuestra felicidad.
San Agustín: “nos creaste, Señor para ti, y nuestro corazón estará siempre inquieto, hasta que no descanse en ti”
A Dios solo se le puede amar de una forma, y es sobre todas las cosas juntas; más que todos los bienes, más que los placeres, más que la honra, más que los amigos y que la vida misma. Si no amamos a Dios sobre todas las cosas, no lo amamos suficiente y rompemos la virtud de la justicia, porque es una injusticia amar alguna persona o cosa por encima de Dios, para ser justos es necesario Amar a Dios de la forma que se lo merece.
PARA NO FALLAR EN AMAR A DIOS HAY QUE;
1. Tener miedo y horror y al pecado sobre todas las cosas.
2. Huir de los pecados veniales lo más que podamos, porque después dela acumulación y la costumbre de los pecados veniales, vienen los mortales.
3. Trabaja en adquirir las virtudes que son necesarias en la juventud.
4. Desear mucho, que Dios sea amado y servido como merece y que nos duela cuando le ofendemos,
5. Reparar cualquier ofensa que le hagamos.
3.LA HONRA DE LOS PADRES
El cuarto mandamiento dice: honra a tu padre y a tu madre, entonces ya por puro amor a Dios le debemos la honra a nuestros padres, sean buenos o malos padres; siempre le debemos respeto y honor a nuestros padres, ya que después de Dios, fueron los que nos dieron la vida. Si no se le honra a los padres, no hay ni temor de Dios, ni Amor a Dios.
Dios aborrece y castiga a los hijos que no honran a sus padres. En el viejo testamento, cuando los hijos eran rebeldes y deshonraban a sus padres, los mismos padres los llevaban ante la justicia y allí los apedreaban delante de todo el pueblo, para mostrar así la ofensa tan grave que se cometía ante Dios, es obvio entonces que honrar a los padres es agradable a Dios, por eso debemos:
1. tener gran respeto a nuestros padres
2. amarlos con un amor singular.
3. obedecerles en lo que nos manden y hacer lo con prontitud. (siempre y cuando no vaya en contra de la ley de Dios ni, el bien de nuestra alma.)
4. siempre asistirlos en sus necesidades, corporales y espirituales.
Otras personas a quienes los jóvenes deben honrar.
También debemos gran honor a todos aquellos que de una forma u otra nos ayudan en el crecimiento espiritual y de nuestra persona, como:
1. Los tutores o hermanos mayores.
2. Los maestros públicos o personales, ya sean maestros de estudio educacional o de instrucción en la virtud.
3. Padres espirituales, como los sacerdotes, los religiosos y religiosas
4. Los ancianos
5. La autoridad pública, respetar y obedecer los ministros de las leyes civiles,
A todas estas personas les debemos respeto, amor, obediencia y fidelidad.
LAS VIRTUDES NECESARIAS PARA LOS JÓVENES.
LA VIRTUD DE LA DOCILIDAD (contraria a la rebeldía)
Es la virtud que hace amar, recibir con gusto, solicitar y poner en práctica consejos, reprehensiones y exhortaciones al bien. Es el instrumento de la buena educación, la madre de todas las virtudes en los jóvenes, el origen de todos sus bienes y la causa de su salvación. El alma dócil se deja impresionar de todo bien, mientras que el alma rebelde solo de maldades.
LA VIRTUD DE LA OBEDIENCIA
La virtud de la OBEDIENCIA es la hija de la DOCILIDAD. Un espíritu dócil obedece con facilidad a la voluntad de aquellos que tienen alguna autoridad sobre él. Es una virtud fundamental y sin la cual no puede haber una sólida piedad. La OBEDIENCIA forzada y a disgusto, por miedo o por fuerza, es una obediencia de esclavo que no tiene mérito alguno, ni rasgo de virtud. La verdadera obediencia procede del reconocimiento de su obligación y del deseo de agradar a Dios con el cumplimiento de ella. (Por puro amor a Dios)
LA VIRTUD DE LA CASTIDAD
De la misma forma que la DOCILIDAD y la OBEDIENCIA controlan los desórdenes del alma, la CASTIDAD controla los del cuerpo. La castidad es la custodia de la pureza, es la virtud que evita los placeres indebidos de la carne y a la misma vez reprime y hace morir a los pensamientos, deseos y sentimientos que causen cualquier complacencia impura. La castidad eleva la pureza a un nivel semejante a la de los Ángeles y es sumamente agradable a Dios. Más sin embargo, hay que tener en cuenta, que esta virtud puede ser violada fácilmente y de muchas maneras: por los pensamientos, deseos, palabras y acciones impuras o deshonestas.
Por eso es de gran importancia vivir la Castidad como la mejor prenda o la más rica joya que podamos tener, porque atrae la gracia y la bendición de Dios sobre aquellos que se dedican a ella, pero al mismo tiempo, la maldición y colmo de males a los que no. Y ya sabemos de la forma que Dios aborrece a los impuros y los impúdicos.
LA VERGÜENZA
De la castidad y la caridad sale la vergüenza. La CASTIDAD aborrece las acciones, pensamientos, deseos y sentimientos impuros, mientras que la VERGÜENZA los aparta y al mismo tiempo protege la CASTIDAD; por eso es imposible tener castidad, si no hay vergüenza, por que la vergüenza es la que procura mantener lejos cualquier ofensa hacia la castidad como: palabras indecentes, ojeadas impúdicas, gestos lujuriosos, proposiciones indecorosas, etcétera… La VERGÜENZA, como tiene por objetivo el apartar lejos de si, todas las cosas exteriores que son contrarias a la castidad; pues sale de ahí la MODESTIA.
LA MODESTIA
Es la virtud que arregla y modera todas las cosas que puedan ser impropias o indecentes en el exterior de la persona, como son: la mirada, el modo de caminar, los gestos, los vestidos y las palabras.
Es una virtud que adorna al espíritu sabio y que está capacitado para todo bien.
La inmodestia, del otro lado, grita los vacíos del alma, como: la falta de caridad, del temor de Dios, la falta de principios y la falta de moral. También muestra lo que reina dentro de la persona, como: la ignorancia, la vanidad y la indecencia y el afecto por lo vulgar.
Dice San Ambrosio: “la postura del cuerpo y su movimiento exterior es como una especie de voz que publica lo que pasa en el interior de la persona”.
La MODESTIA es una virtud sumamente esencial para agradar a Dios, por eso hay que tener en cuenta que la MODESTIA es para todo lugar, pero más aún para la Iglesia. Debemos pues mantener una gran modestia en la casa de Dios, en el santuario, que es un lugar consagrado, por eso, es preciso mantener una postura humilde y devota, que sea adecuada a la santidad del lugar; con gran respeto y en silencio, con una vestidura propia y decente, sin causar ningún tipo de distracción y sin quitarle a Dios la atención que el solo se merece. Para adquirir y mantener la virtud de la modestia es necesario:
1. pedírsela a Dios todos los días.
2. alegrarnos cuando alguien nos corrija por ser poco modestos.
3. cuando alguien más sea reprendido por la falta de modestia, prestar atención y aprender de ellos.
4. frecuentar personas prudentes y modestas e imitándolos en sus virtudes y huir de personas desordenadas exteriormente.
LA MODESTIA EN LAS PALABRAS
La modestia consiste también en las palabras; en no hablar cosa mala o fastidiosa; en hablar las cosas buenas cuando se requiere y como se requiere.
1. No hablar jamás palabra sucia o indecente, porque son la verdadera peste y corrupción de la honestidad y de las buenas obras; no hablar nunca de palabras de doble sentido que puedan ser ocasión de malos pensamientos y evitar dichos o chistes sucios o vulgares.
2. En las conversaciones buenas no ser pronto en hablar, sino escuchar primero antes de hablar y tratar de hablar poco y escuchar mucho; de no hablar antes de saber de lo que se está hablando y de no interrumpir al que está hablando; de no adelantarse a hablar, cuando se trata de alguna cosa que uno no sabe.
VICIOS DE LA LENGUA, PRINCIPALMENTE LOS JURAMENTOS.
Fuera de las malas palabras y conversaciones imprudentes, existe también, el vicio de la lengua y de los juramentos, me refiero al vicio que agarran aquellos que utilizan, el Santo Nombre de Dios como juramento en vano. Esta horrible costumbre de jurar el Santo Nombre de Dios por cualquier cosa, es el pecado que no solo rompe con en segundo mandamiento, sino que también es uno de los peores hábitos que se puede adquirir, y es cosa horrible, el simple hecho que los cristianos, en vez de alabar el Nombre de Dios, como los Ángeles en el cielo, lleguen a profanarlo con sus juramentos, de la misma forma que los demonios vomitan contra El Santo Nombre de Dios desde los infiernos.
LAS MURMURACIONES
Otro tipo de pecado de la lengua es la murmuración. Murmurar es decir de otro algún defecto que no tiene, o pecado que no ha hecho, que se hace por odio, por venganza, por envidia, con intención de dañar la imagen de alguien.
Los chismes y cuentos
El andar trayendo y llevando chismes, con la mala intención de ocasionar divisiones y la discordia.
LA MENTIARA
La mentira siempre es pecado, porque va en contra de la verdad, y es la puerta de los peores vicios, como: la trampa, la falsedad, la infidelidad, la hipocresía, la cobardía, la inestabilidad, la apariencia y muchos otros más. La mentira es tan eficaz en la maldad que quien ama la mentira se hace semejante al diablo, el mentiroso por excelencia, creador y padre de la mentira.
Dice San Ambrosio: “aquellos que aman la mentira son hijos del diablo, porque los hijos de Dios aman la verdad”
LA VIRTUD DE LA SOBRIEDAD
Esta virtud consiste en la moderación del comer y beber, lucha contra dos vicios los cuales son: la glotonería y la embriaguez. Estos dos vicios dañan cuatro cosas:
1. La honestidad (la pureza)
a. Dice San Gerónimo: “difícil es el conservar la castidad entre la abundancia de manjares”
b. Con la embriaguez se pierde la vergüenza, y sin la vergüenza se pierde la castidad.
2. La salud
a. Los excesos de comidas y bebidas atentan contra la salud y la vida.
3. El entendimiento
a. Dice San Gerónimo: “aquellos que aman el vino (el alcohol) , se vuelven como los brutos, entorpecidos, e incapaces de cosa buena.
4. La salvación
Estos dos vicios crean un sinnúmero de vicios que les impide vivir una vida cristiana, porque de la glotonería y la embriaguez llegan los pleitos, la impureza, la blasfemia, la ira
Para huir de estos dos vicios y vivir la sobriedad hay que tener en cuenta 3 cosas:
1. La cantidad;
Controlando la cantidad, sin excederse de una medina que sea razonable.
2. La calidad;
Escogiendo los alimentos que menos dañen la salud y las bebidas que no corrompan el razonamiento o el juicio.
3. La modestia;
En el comer y beber con calma y delicadeza, de forma ordenada y moderada.
LA MANSEDUMBRE contra la ira
El desorden en los placeres trae la ira y la desesperación, por lo tanto es necesario trabajar en los movimientos de la ira.
La ira es una pasión brutal, que hace a los hombres semejantes a las bestias, ya que las bestias no saben sufrir con paciencia y se irritan contra todo aquello que les hiera. Así mismo reacciona la persona que padece de la ira. La ira procede de la falta de prudencia y de entendimiento, y la persona, como no sabe sufrir con paciencia, se desespera y entra en locura, luego pierde todo su juicio y la lógica, lo cual después es incapaz de discernir el bien del mal, lo verdadero de lo falso. De aquí las riñas, las injurias, las murmuraciones, las enemistades, los deseos de venganza, las blasfemias, y otros miles de pecados.
REMEDIOS CONTRA LA IRA
Para evitar la ira es recomendable:
1. No enojarse por cosas pequeñas.
2. Si el mal que te han hecho es grande; antes de enojarte, analiza primero si la ira te servirá de remedio, y hallaras que será totalmente inútil. Siendo inútil, ya sería locura enojarse.
3. si por alguna razón, convenga mostrar disgusto, con mostrar tristeza por la ofensa, es suficiente para hacer recapacitar al ofensor.
4. En caso de uno caiga en la ira, hacer un acto de pena, con una oración o una limosna.
LA PAZ CON EL PRÓJIMO, CONTRA LAS RIÑAS Y ENEMISTADES.
Donde no hay paz no puede haber caridad, y por consiguiente tampoco virtud.
Para adquirir y conservar el espíritu de paz es necesario:
1. No entrar en discusiones de otros por ningún motivo. Ya que la mayoría de la gente que discuten es por puro capricho, no por razón.
2. No dar motivos de discusiones, ni contradecir demasiado, evitar todo aquello que pueda ofender, y si la otra persona es necia y no quiere aceptar alguna verdad, alejarse con respeto y prudencia.
3. A caso que alguna persona te insulte, aunque sin motivos, procurar portarse con prudencia y no caer en la ira. Mostrando modestamente, que no tienes culpa y con blandura disculparse y retirarse para que se le pase la a la otra persona.
EL PERDÓN DE LAS INJURIAS CONTRA LA VENGANZA.
Para conservar la paz y la MANSEDUMBRE es sumamente necesario aprender a perdonar las injurias y olvidarlas, para vivir la virtud. Por eso debemos nunca buscar la venganza, ni guardar nunca rencor alguno contra el prójimo. Dios quiere de tal manera que perdonemos, que nos advierte que si no perdonamos al que nos ofende, no seremos perdonados de nuestra ofensas.
Dice la palabra “el juicio será sin misericordia, para aquel que no habrá tenido misericordia”
EL AMOR DEL PRÓJIMO
“Amaras a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”.
El amor al prójimo no se limita a solamente amar a la familia, sino amar también a los extraños, a los buenos, a los malos, los ricos, los pobres, los pequeños, los grandes, los amigos y enemigos; en si todo el género humano sin importar su raza o color; sin importar quienes sean o ni la situación en que estén. Se les debe amar porque son todos hechos a la imagen y semejanza de Dios.
El amor al prójimo consiste en; Desearles el bien a todos, hacerles bien cundo se puede (ayudarlos en sus necesidades corporales y espirituales), sufrir sus defectos y disimular sus faltas. Todo esto se encierra en las obras de misericordia, en las cuales estamos llamados a ejercer en nuestra vida cristiana.
LAS AMISTADES
Hay una gran diferencia entre el amor del prójimo y el amor de las amistades. Debemos amar a todos las personas, como habíamos dicho, pero no se puede tener amistad con todos. Ya que la amistad es un amor mutuo y particular. La amistad se convierte en el objeto sobre lo que funda. Si una amistad es fundada en un vicio, es decir que lo que se ama del amigo es un vicio, la amistad es viciosa. Si lo que se ama de la amistad es la belleza solamente y las cosas vanas, la amistad es vana y superficial. La amistad para que sea buena tiene que ser virtuosa y para que la amistad sea virtuosa tiene que:
1. Ser fundada sobre la virtud.
Amar al amigo por razón de alguna buena tendencia o virtud que se le reconozca.
2. Encaminada en la virtud.
Porque la amistad debe procurar y desear el bien del amigo.
Se tiene que desear la virtud y encaminarla.
3. Guiada por la virtud.
Esto es, que la virtud sea la regla de la amistad, y de ninguna forma puede ir en contra del orden de la virtud, ni del cumplimiento de los mandamientos.
La sagrada escritura dice:
“Aquel que es infiel a Dios, no puede ser amigo de nadie”
Tampoco se puede tener una amistad, con una persona viciosa o desordenada, y a la misma vez, tener una amistad con Dios. Para mantener la virtud y la amistad con Dios, debemos huir de cualquier amistad que vaya en contra de la virtud y de nuestra fe.
EL JUEGO Y LAS RECREACIONES
La recreación es necesaria para desahogar el espíritu. El juego y la recreación no van en contra de la virtud, siempre y cuando se toma como se debe. Por eso para que el juego y la distracción sean saludables para el espíritu, tiene que ir junto con la templanza (moderación). Porque si se toma como exceso, deja de ser recreación y se convierte en un oficio u ocupación. Se ama tanto el juego y de la recreación que puede llegar a caer en hedonismo. También con caridad, buscando el compartir, mostrando amor y respeto hacia los demás. Evitando los juegos que tengan como fin, la competencia o la ganancia; porque de ahí salen los pleitos, las discordias, la tristeza, el disgusto, el desorden del espíritu y un sinnúmero más de males. Hay que huir de este tipo de juegos y solamente tomar juegos honestos, que diviertan el alma y que a la misma vez ejerciten el cuerpo.
LA HUMILDAD
Es la virtud que le da la perfección a las otras virtudes, las conserva y las hace crecer. Del otro lado, La soberbia, que es el amor desordenado de sí mismo, destruye el alma y a cualquier virtud y las convierte en vicio.
“El ejemplo de lucifer” de ser uno de los ángeles más virtuosos, paso a ser el más vicioso y malvado. La humildad verdadera te hace humilde contigo mismo, con Dios y con los demás. Se logra reconociendo, lo poco que somos, lo grande que es Dios, y que no somos más, ni somos mejores que las demás personas, sino que solo somos criaturas con un alma racional y que tenemos el mismo valor ante los ojos
Preparado por:
Padre Alonso Saenz
Julio G. Melendez-Morales
Sacado del libro: Instrucción De La Juventud En La Piedad
LAS TENTACIONES
¿QUE COSA ES LA TENTACION?
Llamamos tentación a una proposición de un pecado, hecha al alma, para inducirle a cometerlo. O bien, un pensamiento, que de suyo induce al pecado.
El alma puede consentir a un pecado de tres maneras:
1-cometiéndolo actualmente y voluntariamente
2-No cometiéndolo, pero deseando cometerlo.
3-No cometiéndolo, ni deseando cometerlo, pero encontrando placer y delectación en el pensamiento del pecado.
En otras palabras, la voluntad puede consentir a un pecado, por obra, por deseo y por complacencia o delectación voluntaria.
Hay que aclarar, sin embargo, que sólo en consentimiento es el que hace el pecado, y, por consecuencia, el pensamiento solo de un pecado, no es pecado, hasta que la voluntad consienta en alguna de esas tres maneras que mencionamos arriba. Y aunque el pensamiento dure mucho tiempo, no hay pecado sin el consentimiento, sino que hay gran mérito en desecharlo.
Lo segundo es que, para saber si se ha cometido pecado mortalmente, no es suficiente con mirar si se ha llevado a cabo o si se ha ejecutado la mala acción o si se ha deseado, sino que es necesario descubrir si se ha tenido placer voluntariamente en pensar en dicha acción. Porque la delectación voluntaria en lo que constituye pecado mortal, es ya pecado mortal. Muchos creen que el pecado mortal no se comete hasta que en realidad se hace.
Hay dos tipos de delectación en la tentación. Una, que precede al consentimiento, que es aquella que sentimos al principio de la tentación, y que sin deliberación propia, atrae la voluntad al consentimiento. La otra, que sigue al consentimiento, que es aquella que la voluntad encuentra en la cosa que se le propuso. Esta segunda delectación es pecado, pero no la primera.
Entonces, para ver si se ha pecado, por la delectación en un mal pensamiento, es necesario reconocer si dicha delectación ha sido voluntaria, es decir, si uno ha dado consentimiento. Una acción no puede ser voluntaria si no es precedida del conocimiento; por eso, para ver si se ha consentido en la delectación, es necesario ver qué uno hace después del consentimiento, es decir, si se continuó entreteniéndose en ella o no. Porque si uno continua entreteniéndose voluntariamente en la tentación, ya hubo consentimiento, y por lo tanto, pecado. Y seria pecado mortal si se entretiene uno voluntariamente y deliberadamente, sin hacer nada por evitarlo; o venial si esta continuación ha sido hecha por inadvertencia y sin entero consentimiento, no queriendo verdaderamente deleitarse, pero sin hacer todo el esfuerzo por evitarla.
NO SE PUEDE EVITAR SER TENTADO
Es de conocimiento común el hecho de que no se puede vivir en este mundo, sin ser tentado. Esta vida es un combate perpetuo, según lo dice la Sagrada Escritura. Tenemos enemigos que nos combaten por todas partes. Enemigos interiores, enemigos exteriores: la concupiscencia, el demonio, el mundo.
El demonio no duerme ni descansa, buscando constantemente los medios de hacernos caer en pecado, y lo hace de forma especial contra aquellos que desean retirarse de él, para servir a Dios, especialmente a los jóvenes, para asegurarse con tiempo de su perdición.
Por lo tanto, no hay que espantarse si uno tiene tentaciones constantes, esto es algo que no se puede evitar. Unas tentaciones son a veces efecto de los malos hábitos contraídos por pecados anteriores; otras vienen de las ocasiones de pecado en que uno mismo se pone voluntariamente. Y en estos dos casos, no debe uno quejarse de nada sino de sí mismo. ES necesario, por lo tanto, resolverse a combatir y a preparar las armas necesarias para defenderse uno en esta guerra. Dios estará contigo para conseguir la victoria. Dichas tentaciones te servirán para muchas cosas, entre estas, para mantenerte en la humildad y en el deseo de no caer en el pecado; y a estarte siempre prevenido o con la oración o con los demás medios disponibles. Y en segundo lugar, te fortalece en la virtud y te hace crecer en ella. Y por último, te sirven para asegurar tu salvación y aumentar tu gloria en el cielo.
CONSIDERACIONES PARA FORTALECER EL ESPIRITU EN LAS TENTACIONES
Siendo la tentación un pensamiento, que de suyo induce al pecado, es cierto que el primer remedio que se debe aplicar, es fortalecer el espíritu con pensamientos contrarios, que nos puedan disuadir o distraer del pecado a que uno se siente tentado. Y lo otro que puedes hacer es pensar en lo siguiente:
1-Piensa en lo que estas tentado a hacer. Es decir, que por una acción, por un instante de placer, vas a perder la gracia de Dios, a hacerte su enemigo, indigno de sus gracias, el objeto de su aborrecimiento y de su indignación. Vas a renunciar al cielo, a perder todo el bien que has hecho en toda tu vida, a rendirte esclavo del demonio, a ser sujeto de la condenación eterna.
2-Piensa en por qué cosas vas a hacer estas pérdidas. Por un miserable placer de un mal pensamiento, de un mal deseo, de una acción impura, brutal, indigna del hombre. Por un placer que no durará más que un segundo, y que una vez que se termina, deja en ti un sentimiento de tristeza, de remordimiento que te perseguirá sin cesar. ¿ES ser hombre hacer semejante elección?
3-Considera la calidad de aquel a quien vas a ofender: a un Dios infinito en grandeza, en poder, en majestad, en santidad. Un Dios a quien todas las criaturas adoran; ante cuya presencia los ángeles tiemblan.
4-Si pudieras ocultarle a Dios tu pecado, y ofenderle en otra parte donde no te viera, serías tal vez menos culpable. Pero vas a ofenderlo en su cara, sabiendo que te ve, y que mira con horror el pecado que vas a cometer. SI pensaras en ser visto por otro hombre en esta acción mala, posiblemente se te llenaría la cara de vergüenza; mas sin embargo, Dios te ve, y no sientes nada? Decía san Agustín: "Oh hombre ciego, si quieres ofender a Dios, busca a lo menos un lugar donde EL no esté, y si no lo hayas, ten vergüenza, al menos, de ser visto en tu pecado de ojos tan santos como son los de Dios. Y teme el cometer un crimen delante de Aquel, que es a un mismo tiempo, el Testigo y el Juez; y que puede hacerte morir en el mismo instante en que acabas de cometer el pecado".
5-Fíjate en la bondad de Aquel a quien vas a ofender. ¿A quién vas a injuriar? NO menos que a tu Padre Celestial, que te ha dado el ser que tienes; que te ha dado todo lo que posees, que te conserva incesantemente; y sin la ayuda del cual, no serías capaz ni siquiera de mover un dedo. NO respiras sino con el aire que EL te da; si te abandonara un solo momento, en ese mismo instante caerías en la nada. Mírate después de pies a cabeza; no hallarás en ti cosa que no venga de Dios. Y tú, en medio de todas estas gracias y todos estos beneficios, le vas a ofender criminalmente, depreciando la bondad de un Dios tan bueno; sirviéndote de sus propios bienes para ofenderlo.
6-vuelve tus ojos a tu Salvador, clavado en la cruz, todo cubierto de llagas, sumergido en un mar de dolores, muriendo por tu salvación; detén ahí tu vista y tu pensamiento. Considera lo que ahí padece, y mira que sufrir de esta forma es por ti, por tus pecados, por los que has cometido. Y mira si tendrás el corazón tan duro y tan cruel para decidirte a ofender a un Dios que ves morir por tu salvación y volverle a crucificar con tu pecado.
LO QUE SE DEBE HACER EN LA TENTACION
En cuento sepas que una tentación se introduce en tu espíritu, ten gran cuidado de rechazarla prontamente, sin detenerte en ella, por poco que sea. Ese es el mejor remedio. Y para lograrlo, has lo siguiente:
1-Eleva el corazón a Dios y dile que quieres renunciar de todo corazón a la tentación y que no quieres consentir a ella; pídele la ayuda para resistirla, reconociendo con humildad que sin su ayuda nada puedes.
2-Proponte distraerte con algo diferente que puedes hacer en ese momento, ya sea leer, salir a caminar, llamar a alguien, rezar, etc.
3-Y si la tentación continúa, puedes ponerte de rodillas y hacer una oración; o trae a tu memoria la imagen de tu muerte, de tu juicio y del cielo.
4-Puedes incluso aprovechar la ocasión de la tentación para proponerte hacer algún bien en ese mismo instante, cualquier bien que sea. De esta forma, combatirás a tu enemigo con sus propias armas...
Pero ten cuidado de no combatir ninguna tentación con tus propias fuerzas, sino esperando toda la ayuda de Dios. Es gran medio para vencer las tentaciones el reconocer con humildad que por ti mismo no puedes hacer nada y que no puedes vencerlas sin la ayuda de la gracia. Y por último, no dejes de orar nunca y de recibir los sacramentos.
COMO ENGANA EL DEMONIO ESPECIALMENT A LOS JOVENES
Toda la fuerza del diablo se basa en sus engaños. Hay tres engaños principales.
1-Les impide a los jóvenes que miren y conozcan el mal que hay en el pecado que van a cometer, y por el contrario, les presenta vivamente en su imaginación por una parte lo dulce de la delectación en el pecado, tanto que les hace ver en ella más de lo que ahí hay; y por otra parte, les presenta en la imaginación lo difícil que sería resistir.
Por eso, cuando el demonio te presente una tentación, hay que ver al instante el mal que vas a hacer, que es un pecado mortal, el mayor de todos los males. NO mires lo difícil que sería resistir dicha tentación, sino más bien acuérdate el gozo y del consuelo que recibirías si vences.
2-El segundo engaño del demonio consiste en presentarles a los jóvenes la facilidad del perdón y persuadirles de que al cabo pueden ir a confesarse y hacer penitencia.
3-El último engaño del demonio consiste en hacerte creer que es imposible resistir las tentaciones y que es imposible abstenerse de pecar. En fin, les persuade de que no importa lo que hagan, es imposible dejar de pecar.
Entonces, en pocas palabras, les oculta el mal, y les hace creer que no es tan grande como el mal es en sí. Después les persuade a que con facilidad podrán salir del pecado; y cuando ya los tiene adelantados en el pecado, les hace creer que es imposible abstenerse de pecar, para que no hagan esfuerzo alguno por salir de él.
DOS FALTAS NOTABLES DE LOS JOVENES EN LA TENTACION
Viéndose tentados con frecuentes tentaciones, se impacientan y, después de resistir por un tiempo, pierden el ánimo y se rinden al enemigo, pensando que es imposible resistir. Esto significa desconfiar de la gracia de Dios. Hay que tener paciencia, por lo tanto, en las tentaciones y esperar con humildad la gracia de Dios, que no te faltará jamás si tú no le faltas primero. Acuérdate de que todos los santos han sufrido tentaciones.
La segunda falta en los jóvenes en las tentaciones consiste en que si alguna vez se han dejado vencer del enemigo, luego desisten y dejan las armas para luchar, para luego ser vencido de cualquier tentación.
No por haber sido vencido uno o 10 veces debe uno desanimarse. Es necesario recurrir a Dios inmediatamente a pedirle perdón, a implorar la asistencia de su gracia; y después de haber hecho penitencia por el pecado, volver a tomar las armas y en el nombre de Dios pelear con fidelidad.
LO QUE SE DEBE HACER DESPUES DE LA TENTACION
Hay que darle gracias a Dios por la victoria conseguida. Y lo segundo, hay que prepararnos para la siguiente pelea. SI esto no se hace, es muy probable que la tentación continúe insistiendo.
¿QUE ES LA VIRTUD?
La palabra Virtud, del latín virtus, que significa "cualidad excelente", "disposición habitual a obrar bien en sentido moral". La virtud extiende el orden de la razón y el dominio de la voluntad; controla las fuerzas del ser humano, y lo hace capaz de gobernar su actividad en las direcciones que él mismo se propone. La gran fuerza de un hombre son sus virtudes, aunque quizá su estructura física sea débil. Sólo quien tiene virtudes puede guiar su vida de acuerdo con sus principios, sin fracasar, a cada instante, ante la más pequeña dificultad u obstáculo que se le presente.
VIRTUDES TEOLOGALES: Fe, Esperanza y Caridad
VIRTUDES CARDINALES: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza
PECADOS CAPITALES Y VIRTUDES OPUESTAS
Soberbia- Humildad
Avaricia-Larguesa(generosidad)
Envidia- Caridad
Ira- Paciencia
Lujuria- Castidad
Gula- Templanza (moderación)
Pereza- Diligencia
LO PRIMORDIAL PARA ADQUIRIR VIRTUDES EN AL JUVENTUD
1.EL SANTO TEMOR DE DIOS
La virtud consiste del Santo temor de Dios y en el cumplimiento de los mandamientos; si no se cumplen los mandamientos, no hay temor de Dios y si no hay temor de Dios no hay Virtud.
CUANDO SE ROMPEN LOS MANDAMIENTOS, SE PIERDE LA GRACIA DE DIOS; cuando se pierde la gracia, la virtud pierde su esencia y deja de ser virtud y se convierte en una simple cualidad que solo se limita a bienes temporales; la persona reduce su racionamiento y no es capaz de dirigir su cualidad hacia donde se lo propone, y desperdicia todo su potencial, sin lograr obtener ningún bien.
Para mantener un Santo temor a Dios
1. hay que pedir le a través de la oración que infunda en nuestros corazones su Santo Temor.
2. Tener siempre en cuenta su grandeza y lo poco que somos.
3. Temer sobre todas las cosas el ofenderle o desagradarle.
4. Cuando nos dirijamos a Él, hacerlo con respeto y con nuestro ejemplo hacer que los demás le respeten de igual manera.
2.EL AMAR A DIOS
El Temor de Dios y el Amor a Dios nunca deben separarse, porque el Temor de Dios es el principio de su Amor, y el Amor es la perfección del Temor a Dios. Estamos obligados a Amar a Dios porque para eso fuimos creados, el no Amar a Dios es ir en contra de nuestra naturaleza y nuestra felicidad.
San Agustín: “nos creaste, Señor para ti, y nuestro corazón estará siempre inquieto, hasta que no descanse en ti”
A Dios solo se le puede amar de una forma, y es sobre todas las cosas juntas; más que todos los bienes, más que los placeres, más que la honra, más que los amigos y que la vida misma. Si no amamos a Dios sobre todas las cosas, no lo amamos suficiente y rompemos la virtud de la justicia, porque es una injusticia amar alguna persona o cosa por encima de Dios, para ser justos es necesario Amar a Dios de la forma que se lo merece.
PARA NO FALLAR EN AMAR A DIOS HAY QUE;
1. Tener miedo y horror y al pecado sobre todas las cosas.
2. Huir de los pecados veniales lo más que podamos, porque después dela acumulación y la costumbre de los pecados veniales, vienen los mortales.
3. Trabaja en adquirir las virtudes que son necesarias en la juventud.
4. Desear mucho, que Dios sea amado y servido como merece y que nos duela cuando le ofendemos,
5. Reparar cualquier ofensa que le hagamos.
3.LA HONRA DE LOS PADRES
El cuarto mandamiento dice: honra a tu padre y a tu madre, entonces ya por puro amor a Dios le debemos la honra a nuestros padres, sean buenos o malos padres; siempre le debemos respeto y honor a nuestros padres, ya que después de Dios, fueron los que nos dieron la vida. Si no se le honra a los padres, no hay ni temor de Dios, ni Amor a Dios.
Dios aborrece y castiga a los hijos que no honran a sus padres. En el viejo testamento, cuando los hijos eran rebeldes y deshonraban a sus padres, los mismos padres los llevaban ante la justicia y allí los apedreaban delante de todo el pueblo, para mostrar así la ofensa tan grave que se cometía ante Dios, es obvio entonces que honrar a los padres es agradable a Dios, por eso debemos:
1. tener gran respeto a nuestros padres
2. amarlos con un amor singular.
3. obedecerles en lo que nos manden y hacer lo con prontitud. (siempre y cuando no vaya en contra de la ley de Dios ni, el bien de nuestra alma.)
4. siempre asistirlos en sus necesidades, corporales y espirituales.
Otras personas a quienes los jóvenes deben honrar.
También debemos gran honor a todos aquellos que de una forma u otra nos ayudan en el crecimiento espiritual y de nuestra persona, como:
1. Los tutores o hermanos mayores.
2. Los maestros públicos o personales, ya sean maestros de estudio educacional o de instrucción en la virtud.
3. Padres espirituales, como los sacerdotes, los religiosos y religiosas
4. Los ancianos
5. La autoridad pública, respetar y obedecer los ministros de las leyes civiles,
A todas estas personas les debemos respeto, amor, obediencia y fidelidad.
LAS VIRTUDES NECESARIAS PARA LOS JÓVENES.
LA VIRTUD DE LA DOCILIDAD (contraria a la rebeldía)
Es la virtud que hace amar, recibir con gusto, solicitar y poner en práctica consejos, reprehensiones y exhortaciones al bien. Es el instrumento de la buena educación, la madre de todas las virtudes en los jóvenes, el origen de todos sus bienes y la causa de su salvación. El alma dócil se deja impresionar de todo bien, mientras que el alma rebelde solo de maldades.
LA VIRTUD DE LA OBEDIENCIA
La virtud de la OBEDIENCIA es la hija de la DOCILIDAD. Un espíritu dócil obedece con facilidad a la voluntad de aquellos que tienen alguna autoridad sobre él. Es una virtud fundamental y sin la cual no puede haber una sólida piedad. La OBEDIENCIA forzada y a disgusto, por miedo o por fuerza, es una obediencia de esclavo que no tiene mérito alguno, ni rasgo de virtud. La verdadera obediencia procede del reconocimiento de su obligación y del deseo de agradar a Dios con el cumplimiento de ella. (Por puro amor a Dios)
LA VIRTUD DE LA CASTIDAD
De la misma forma que la DOCILIDAD y la OBEDIENCIA controlan los desórdenes del alma, la CASTIDAD controla los del cuerpo. La castidad es la custodia de la pureza, es la virtud que evita los placeres indebidos de la carne y a la misma vez reprime y hace morir a los pensamientos, deseos y sentimientos que causen cualquier complacencia impura. La castidad eleva la pureza a un nivel semejante a la de los Ángeles y es sumamente agradable a Dios. Más sin embargo, hay que tener en cuenta, que esta virtud puede ser violada fácilmente y de muchas maneras: por los pensamientos, deseos, palabras y acciones impuras o deshonestas.
Por eso es de gran importancia vivir la Castidad como la mejor prenda o la más rica joya que podamos tener, porque atrae la gracia y la bendición de Dios sobre aquellos que se dedican a ella, pero al mismo tiempo, la maldición y colmo de males a los que no. Y ya sabemos de la forma que Dios aborrece a los impuros y los impúdicos.
LA VERGÜENZA
De la castidad y la caridad sale la vergüenza. La CASTIDAD aborrece las acciones, pensamientos, deseos y sentimientos impuros, mientras que la VERGÜENZA los aparta y al mismo tiempo protege la CASTIDAD; por eso es imposible tener castidad, si no hay vergüenza, por que la vergüenza es la que procura mantener lejos cualquier ofensa hacia la castidad como: palabras indecentes, ojeadas impúdicas, gestos lujuriosos, proposiciones indecorosas, etcétera… La VERGÜENZA, como tiene por objetivo el apartar lejos de si, todas las cosas exteriores que son contrarias a la castidad; pues sale de ahí la MODESTIA.
LA MODESTIA
Es la virtud que arregla y modera todas las cosas que puedan ser impropias o indecentes en el exterior de la persona, como son: la mirada, el modo de caminar, los gestos, los vestidos y las palabras.
Es una virtud que adorna al espíritu sabio y que está capacitado para todo bien.
La inmodestia, del otro lado, grita los vacíos del alma, como: la falta de caridad, del temor de Dios, la falta de principios y la falta de moral. También muestra lo que reina dentro de la persona, como: la ignorancia, la vanidad y la indecencia y el afecto por lo vulgar.
Dice San Ambrosio: “la postura del cuerpo y su movimiento exterior es como una especie de voz que publica lo que pasa en el interior de la persona”.
La MODESTIA es una virtud sumamente esencial para agradar a Dios, por eso hay que tener en cuenta que la MODESTIA es para todo lugar, pero más aún para la Iglesia. Debemos pues mantener una gran modestia en la casa de Dios, en el santuario, que es un lugar consagrado, por eso, es preciso mantener una postura humilde y devota, que sea adecuada a la santidad del lugar; con gran respeto y en silencio, con una vestidura propia y decente, sin causar ningún tipo de distracción y sin quitarle a Dios la atención que el solo se merece. Para adquirir y mantener la virtud de la modestia es necesario:
1. pedírsela a Dios todos los días.
2. alegrarnos cuando alguien nos corrija por ser poco modestos.
3. cuando alguien más sea reprendido por la falta de modestia, prestar atención y aprender de ellos.
4. frecuentar personas prudentes y modestas e imitándolos en sus virtudes y huir de personas desordenadas exteriormente.
LA MODESTIA EN LAS PALABRAS
La modestia consiste también en las palabras; en no hablar cosa mala o fastidiosa; en hablar las cosas buenas cuando se requiere y como se requiere.
1. No hablar jamás palabra sucia o indecente, porque son la verdadera peste y corrupción de la honestidad y de las buenas obras; no hablar nunca de palabras de doble sentido que puedan ser ocasión de malos pensamientos y evitar dichos o chistes sucios o vulgares.
2. En las conversaciones buenas no ser pronto en hablar, sino escuchar primero antes de hablar y tratar de hablar poco y escuchar mucho; de no hablar antes de saber de lo que se está hablando y de no interrumpir al que está hablando; de no adelantarse a hablar, cuando se trata de alguna cosa que uno no sabe.
VICIOS DE LA LENGUA, PRINCIPALMENTE LOS JURAMENTOS.
Fuera de las malas palabras y conversaciones imprudentes, existe también, el vicio de la lengua y de los juramentos, me refiero al vicio que agarran aquellos que utilizan, el Santo Nombre de Dios como juramento en vano. Esta horrible costumbre de jurar el Santo Nombre de Dios por cualquier cosa, es el pecado que no solo rompe con en segundo mandamiento, sino que también es uno de los peores hábitos que se puede adquirir, y es cosa horrible, el simple hecho que los cristianos, en vez de alabar el Nombre de Dios, como los Ángeles en el cielo, lleguen a profanarlo con sus juramentos, de la misma forma que los demonios vomitan contra El Santo Nombre de Dios desde los infiernos.
LAS MURMURACIONES
Otro tipo de pecado de la lengua es la murmuración. Murmurar es decir de otro algún defecto que no tiene, o pecado que no ha hecho, que se hace por odio, por venganza, por envidia, con intención de dañar la imagen de alguien.
Los chismes y cuentos
El andar trayendo y llevando chismes, con la mala intención de ocasionar divisiones y la discordia.
LA MENTIARA
La mentira siempre es pecado, porque va en contra de la verdad, y es la puerta de los peores vicios, como: la trampa, la falsedad, la infidelidad, la hipocresía, la cobardía, la inestabilidad, la apariencia y muchos otros más. La mentira es tan eficaz en la maldad que quien ama la mentira se hace semejante al diablo, el mentiroso por excelencia, creador y padre de la mentira.
Dice San Ambrosio: “aquellos que aman la mentira son hijos del diablo, porque los hijos de Dios aman la verdad”
LA VIRTUD DE LA SOBRIEDAD
Esta virtud consiste en la moderación del comer y beber, lucha contra dos vicios los cuales son: la glotonería y la embriaguez. Estos dos vicios dañan cuatro cosas:
1. La honestidad (la pureza)
a. Dice San Gerónimo: “difícil es el conservar la castidad entre la abundancia de manjares”
b. Con la embriaguez se pierde la vergüenza, y sin la vergüenza se pierde la castidad.
2. La salud
a. Los excesos de comidas y bebidas atentan contra la salud y la vida.
3. El entendimiento
a. Dice San Gerónimo: “aquellos que aman el vino (el alcohol) , se vuelven como los brutos, entorpecidos, e incapaces de cosa buena.
4. La salvación
Estos dos vicios crean un sinnúmero de vicios que les impide vivir una vida cristiana, porque de la glotonería y la embriaguez llegan los pleitos, la impureza, la blasfemia, la ira
Para huir de estos dos vicios y vivir la sobriedad hay que tener en cuenta 3 cosas:
1. La cantidad;
Controlando la cantidad, sin excederse de una medina que sea razonable.
2. La calidad;
Escogiendo los alimentos que menos dañen la salud y las bebidas que no corrompan el razonamiento o el juicio.
3. La modestia;
En el comer y beber con calma y delicadeza, de forma ordenada y moderada.
LA MANSEDUMBRE contra la ira
El desorden en los placeres trae la ira y la desesperación, por lo tanto es necesario trabajar en los movimientos de la ira.
La ira es una pasión brutal, que hace a los hombres semejantes a las bestias, ya que las bestias no saben sufrir con paciencia y se irritan contra todo aquello que les hiera. Así mismo reacciona la persona que padece de la ira. La ira procede de la falta de prudencia y de entendimiento, y la persona, como no sabe sufrir con paciencia, se desespera y entra en locura, luego pierde todo su juicio y la lógica, lo cual después es incapaz de discernir el bien del mal, lo verdadero de lo falso. De aquí las riñas, las injurias, las murmuraciones, las enemistades, los deseos de venganza, las blasfemias, y otros miles de pecados.
REMEDIOS CONTRA LA IRA
Para evitar la ira es recomendable:
1. No enojarse por cosas pequeñas.
2. Si el mal que te han hecho es grande; antes de enojarte, analiza primero si la ira te servirá de remedio, y hallaras que será totalmente inútil. Siendo inútil, ya sería locura enojarse.
3. si por alguna razón, convenga mostrar disgusto, con mostrar tristeza por la ofensa, es suficiente para hacer recapacitar al ofensor.
4. En caso de uno caiga en la ira, hacer un acto de pena, con una oración o una limosna.
LA PAZ CON EL PRÓJIMO, CONTRA LAS RIÑAS Y ENEMISTADES.
Donde no hay paz no puede haber caridad, y por consiguiente tampoco virtud.
Para adquirir y conservar el espíritu de paz es necesario:
1. No entrar en discusiones de otros por ningún motivo. Ya que la mayoría de la gente que discuten es por puro capricho, no por razón.
2. No dar motivos de discusiones, ni contradecir demasiado, evitar todo aquello que pueda ofender, y si la otra persona es necia y no quiere aceptar alguna verdad, alejarse con respeto y prudencia.
3. A caso que alguna persona te insulte, aunque sin motivos, procurar portarse con prudencia y no caer en la ira. Mostrando modestamente, que no tienes culpa y con blandura disculparse y retirarse para que se le pase la a la otra persona.
EL PERDÓN DE LAS INJURIAS CONTRA LA VENGANZA.
Para conservar la paz y la MANSEDUMBRE es sumamente necesario aprender a perdonar las injurias y olvidarlas, para vivir la virtud. Por eso debemos nunca buscar la venganza, ni guardar nunca rencor alguno contra el prójimo. Dios quiere de tal manera que perdonemos, que nos advierte que si no perdonamos al que nos ofende, no seremos perdonados de nuestra ofensas.
Dice la palabra “el juicio será sin misericordia, para aquel que no habrá tenido misericordia”
EL AMOR DEL PRÓJIMO
“Amaras a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”.
El amor al prójimo no se limita a solamente amar a la familia, sino amar también a los extraños, a los buenos, a los malos, los ricos, los pobres, los pequeños, los grandes, los amigos y enemigos; en si todo el género humano sin importar su raza o color; sin importar quienes sean o ni la situación en que estén. Se les debe amar porque son todos hechos a la imagen y semejanza de Dios.
El amor al prójimo consiste en; Desearles el bien a todos, hacerles bien cundo se puede (ayudarlos en sus necesidades corporales y espirituales), sufrir sus defectos y disimular sus faltas. Todo esto se encierra en las obras de misericordia, en las cuales estamos llamados a ejercer en nuestra vida cristiana.
LAS AMISTADES
Hay una gran diferencia entre el amor del prójimo y el amor de las amistades. Debemos amar a todos las personas, como habíamos dicho, pero no se puede tener amistad con todos. Ya que la amistad es un amor mutuo y particular. La amistad se convierte en el objeto sobre lo que funda. Si una amistad es fundada en un vicio, es decir que lo que se ama del amigo es un vicio, la amistad es viciosa. Si lo que se ama de la amistad es la belleza solamente y las cosas vanas, la amistad es vana y superficial. La amistad para que sea buena tiene que ser virtuosa y para que la amistad sea virtuosa tiene que:
1. Ser fundada sobre la virtud.
Amar al amigo por razón de alguna buena tendencia o virtud que se le reconozca.
2. Encaminada en la virtud.
Porque la amistad debe procurar y desear el bien del amigo.
Se tiene que desear la virtud y encaminarla.
3. Guiada por la virtud.
Esto es, que la virtud sea la regla de la amistad, y de ninguna forma puede ir en contra del orden de la virtud, ni del cumplimiento de los mandamientos.
La sagrada escritura dice:
“Aquel que es infiel a Dios, no puede ser amigo de nadie”
Tampoco se puede tener una amistad, con una persona viciosa o desordenada, y a la misma vez, tener una amistad con Dios. Para mantener la virtud y la amistad con Dios, debemos huir de cualquier amistad que vaya en contra de la virtud y de nuestra fe.
EL JUEGO Y LAS RECREACIONES
La recreación es necesaria para desahogar el espíritu. El juego y la recreación no van en contra de la virtud, siempre y cuando se toma como se debe. Por eso para que el juego y la distracción sean saludables para el espíritu, tiene que ir junto con la templanza (moderación). Porque si se toma como exceso, deja de ser recreación y se convierte en un oficio u ocupación. Se ama tanto el juego y de la recreación que puede llegar a caer en hedonismo. También con caridad, buscando el compartir, mostrando amor y respeto hacia los demás. Evitando los juegos que tengan como fin, la competencia o la ganancia; porque de ahí salen los pleitos, las discordias, la tristeza, el disgusto, el desorden del espíritu y un sinnúmero más de males. Hay que huir de este tipo de juegos y solamente tomar juegos honestos, que diviertan el alma y que a la misma vez ejerciten el cuerpo.
LA HUMILDAD
Es la virtud que le da la perfección a las otras virtudes, las conserva y las hace crecer. Del otro lado, La soberbia, que es el amor desordenado de sí mismo, destruye el alma y a cualquier virtud y las convierte en vicio.
“El ejemplo de lucifer” de ser uno de los ángeles más virtuosos, paso a ser el más vicioso y malvado. La humildad verdadera te hace humilde contigo mismo, con Dios y con los demás. Se logra reconociendo, lo poco que somos, lo grande que es Dios, y que no somos más, ni somos mejores que las demás personas, sino que solo somos criaturas con un alma racional y que tenemos el mismo valor ante los ojos
Preparado por:
Padre Alonso Saenz
Julio G. Melendez-Morales
Sacado del libro: Instrucción De La Juventud En La Piedad
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Monday, August 8, 2011
A.M.D.G. 3ra CHARLA DE DISCERNIMIENTO
MEDIOS NECESARIOS PARA ADQUIRIR LA VIRTUD
LA SANTA COMUNION
Tanto fue el deseo de nuestro Salvador que tuvo de nuestra santificación y salvación, que no se contentó con haber instituido el sacramento de la Penitencia, en el que dejó a sus apóstoles su propio poder para el perdón de nuestros pecados; sino que por un exceso incomprensible de su amor, nos dejó el Santísimo sacramento de la Eucaristía, en el que se nos dá a sí mismo realmente, para servir de alimento a nuestras almas, para conservarlas en la vida de la gracia, para sanarlas de sus enfermedades, para fortalecerlas en sus flaquezas, y para conducirlas felizmente a la vida eterna.
De aquí se sigue que la Santa Comunión es un medio necesario para aquellos que aspiran a la virtud; y aquellos que tienen verdadero deseo de su salvación deben hacerse dignos de recibir a menudo este sacramento. "Si no comen la carne del hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes"
Por lo tanto, de este sacramento de la Eucaristía es de dónde has de sacar toda la gracia y todas las virtudes que te son necesarias. Buscas la sabiduría, y en ella recibes la sabiduría eterna en su propia persona. Pides la pureza, y recibes la pureza misma. Tienes necesidad de fuerzas para conservar la virtud en medio de los peligros y de los obstáculos de la vida, y recibes al Autor de la gracia, que puede defenderte contra todo lo que se oponga a tu salvación.
Siendo esto así, se sigue que es necesario acudir frecuentemente a este soberano remedio. Sin embargo, todo el fruto de la Sagrada comunión depende de comulgar con la disposición que requiere este sacramento. Es necesario:
Prepararse lo mejor posible:
1-Humillate delante de nuestro Señor Jesucristo, reconociéndote indigno de recibirle. Indigno a causa de su misma grandeza y santidad, e indigno a causa de tus pecados.
2-Pídele perdón por tus pecados, que te hacen indigno de recibirlo.
3-Pídele gracia para recibirlo dignamente: con conciencia pura, con fe viva, con humildad profunda, con un grande amor de su bondad, y una seria resolución de servirle fielmente toda tu vida.
Llegada la hora de la comunión, acércate al altar con modestia, la vista baja, sin mirar a ningún lado, sin prisa. En estado arrodillado, adora a nuestro Señor en lo íntimo de tu corazón, luego recíbelo en la Sagrada Comunión, con fe viva y una profunda humildad.
Después vete a tu lugar, te arrodillas y le adoras de nuevo, admira su bondad de venir a visitarte El mismo, duélete de haberle ofendido, prométele que le quieres amar para siempre y que no te separarás de El jamás. Preséntale las necesidades de tu alma, pídeles las gracias que necesitas para resistir a las tentaciones, para evitar las malas compañías y las ocasiones de ofenderle. Dale gracias del favor que te ha hecho y ofrécele tu alma, tu vida, tus facultades, todo cuanto tienes y cuanto vales, para amarle, para servirle para siempre.
LA ORACION DE LA MAÑANA
La confesión y la comunión son medios eficaces para adquirir la virtud; pero vendrían a ser inútiles y de poco efecto si no fueran acompañadas de las oraciones de la mañana y de la noche, de la asistencia a la Misa, del buen empleo del tiempo, del conocimiento de ti mismo, de la lectura de buenos libros, de la buenas conversaciones, pues todos son medio necesarios para la virtud así como la respiración y el alimento son necesarios para la vida del cuerpo, que aquellos lo son para conservar la piedad, que es la vida del alma.
Debemos a Dios todas nuestras acciones; especialmente la primera acción del día: la oración de la mañana. Con ella atraemos la bendición de Dios sobre nuestras obras y recogemos la gracia de
Dios para todo el día.
Entonces, todos los días en la mañana, hay que ponerse de rodillas, y ahí adorar a Dios con todo tu corazón, reconociéndole como tú soberano Señor y Creador, por quien tienes todo lo que eres y lo que posees.
Dale gracias por todos los beneficios que dé El has recibido: de la gracia de haberte creado, redimido, hecho cristiano, hijo de la Iglesia Católica y todos los otros beneficios que te ha dado.
Pídele perdón de todos tus pecados
Pídele gracia para emplear el día en su servicio sin ofenderle. Has una resolución de primero morir que ofenderle con un pecado mortal. Proponte evitar las ocasiones de pecado.
Ofrécele todas tus acciones del día; ruégale que las inspire, que las bendiga, que las conduzca, a fin de que no hagas cosa alguna que no sea con EL y para El
Encomiéndate a la Santísima virgen, a tu ángel de la Guarda y al Santo de tu nombre.
Has todo esto en poco tiempo, pero con mucho fervor.
LA ORACION DE LA NOCHE
Si es importante comenzar bien el día, no lo es menos el acabarlo bien. Por eso es importante la oración de la noche. Y la parte principal de esta oración es el examen de conciencia. Este es el mejor remedio para curar los malos hábitos, para evitar las recaídas en el pecado o para salir prontamente de él. Sirve para reconocer las faltas que se han cometido, para corregirlas y para guardarse de ellas; para conservar el aborrecimiento del pecado y la voluntad de no cometerlo jamás. Sin este ejercicio se cae en muchos pecados, las confesiones ordinarias se hacen más fáciles y más frecuentes; se prepara uno mejor para la muerte, el juicio final y la eternidad.
1-Puesto de rodillas, adora a Dios, dale gracias por sus beneficios, especialmente por haberte conservado vivo durante el día y por haberte librado de muchas desgracias.
2-Pídele gracia para conocer tus pecados que hayas cometido durante ese día, para pedirle perdón y para enmendarte.
3-Examina tu conciencia sobre los pecados más comunes. Repasa los lugares donde estuviste, las acciones que realizaste y las faltas que cometiste. Acuérdate de las tentaciones que hubo y si consentiste en alguna de ellas. Acuérdate de las malas palabras, de los males ejemplos o de las malas obras; del uso del tiempo.
4-Ten dolor de haber ofendido a Dios con esos pecados y pídele humildemente perdón por ellos; has resolución de enmendarte el día siguiente y retenlos en la memoria para confesarlos cuando te toque ir a confesarte.
5-Encomienda a Dios tu alma y tu cuerpo. Ruégale te preserve de todos los males de la noche y principalmente del pecado. Ruega a la Santísima Virgen, a tu ángel de la guardia, al Santo de tu Nombre y a todos los santos que te acompañen.
LA ASISTENCIA A LA SANTA MISA
El santo Sacrificio de la Misa es la más grande acción de nuestra religión. Es un sacrificio que Nuestro Señor Jesucristo instituyó, en el cual, con la oblación verdadera de su cuerpo y de su sangre:
1-Honramos a Dios con el mayor honor que puede recibir.
2-le damos dignas gracias por todos sus beneficios.
3-nos le hacemos propicios para perdonar nuestros pecados.
4-y obtenemos su gracia y sus favores.
Y para asistir como se debe al sacrificio de la Misa son necesarias tres cosas: Atención, respeto y devoción. (Hablar de las partes de la misa)
EL TRABAJO Y EL EMPLEO DEL TIEMPO
No basta comenzar bien el día y terminarlo bien; es necesario emplear bien el día en un buen trabajo, pues no hay cosa más contraria a la virtud, ni más amiga del vicio, que la ociosidad, y principalmente en los jóvenes.
Y si la ociosidad es capaz de causarle enfermedades al cuerpo, ya podemos imaginarnos lo que puede causar en el alma, pues le hace que se impresiones de toda suerte de vicios. Y como el ejercicio es necesario para la salud corporal, así, la ocupación y el trabajo son necesarios para la salud del alma, que es imposible conservar sin este medio.
Por lo tanto, para evitar a toda costa la ociosidad, hay que tener en cuenta nuestros deberes diarios, los favores que podemos hacerles a los demás, o cosas que podemos hacer en la casa.
EL CONOCIMIENTO DE SI MISMO
Entre todos los medios que conducen a la virtud, el conocimiento de sí mismo es el de los más importantes, tanto que sin él, es imposible conseguirla. Esto significa que hay que hacer constantemente una profunda reflexión de ti mismo, para notar las inclinaciones de tu alma, las pasiones que la dominan, los vicios que en ella nacen o que van creciendo a fin de corregirlos con los remedios convenientes al paso que se van descubriendo.
Y esto es importante porque las pasiones se corrigen más fácilmente cuando comienzan a nacer. En segundo lugar porque nunca tienta tanto el diablo más fuerte a los hombres que cuando van creciendo en su alma las pasiones. Por eso el libro del Eclesiástico dice "Hijo, durante tu vida, prueba tu alma; y si la hallas inclinada al mal, no le des toda libertad". Y más tarde dice: "Porque un alma, inclinada al mal, perderá al que la posee".
De suerte que, según la Sagrada Escritura, es necesario conocer en la juventud las inclinaciones de tu alma, a fin de reprimirlas, cuando sean malas. Esta es la ciencia de las ciencias; porque, ¿de qué sirve conocerlo todo si uno no se conoce a sí mismo?
LA LECTURA ESPIRITUAL
Nadie llega a ser sabio, sino por el estudio de las ciencias; y no se puede ser virtuoso, sino por el estudio de la virtud. Por eso el leer buenos libros es esencial.
Pero no hay que leer por mera curiosidad, sino por deseo de aprender a vivir bien. Y por otro lado, hay que pedir consejo al confesor para ver cuales libros serian mejores. Hay que evitar a toda costa leer cosas que te alejen de la virtud. Los malos libros son lo que más ha corrompido a las almas.
LAS BUENAS CONVERSACIONES
Otro medio importante para adquirir la virtud es el conversar con personas virtuosas. Porque no hay cosa que tenga tanto poder sobre el espíritu del hombre, como el ejemplo, sea para el bien o sea para el mal. EL hombre es naturalmente inclinado a la imitación y a hacer lo que ve hacer a los otros. Y si el ejemplo puede mucho sobre el espíritu del hombre, es principalmente en la conversación, en donde tiene mucha más fuerza. Y si tiene mucho poder sobre los hombres, mucho mayor lo tiene sobre los jóvenes; como se ve por la experiencia de cada uno de ustedes.
Por tanto, uno de los más importantes avisos que a aquellos que aspiran a la virtud, puede dárseles, y particularmente a los jóvenes, es el de la buena conversación. Aquí es donde el espíritu se forma poco a poco en la virtud. Porque el ejemplo de los otros hace impresiones secretas y fuertes en el alma sin que uno se dé cuenta. Toma insensiblemente su parecer, sus opiniones, sus intereses, y uno termina hablando y haciendo como ellos. "El que conversa con sabios, será sabio", dice la sagrada Escritura. Y en esto cada uno ha de saber lo que debe hacer. Cuantos de nosotros no sabemos ni siquiera elegir amigos. Y ahí es donde ha comenzado todo el problema... por eso no se tiene virtud.
LA DEVOCION A LA SANTISIMA VIRGEN
Uno de los últimos medios y de los más poderosos que podemos recomendarles, para hacerles vivir y crecer en la virtud es la devoción a la Santísima Virgen María.
Ella es de quien podemos conseguir toda la ayuda que nos sea necesaria. Es la mejor intercesora ante de Dios de cualquier cosa que necesitemos. San Bernardo dice que jamás persona invocó esta Madre de misericordia en sus necesidades, que no haya sentido los efectos de su asistencia.
Y si es tanta la bondad y misericordia de esta Gran Señora para con los hombres en general, es particularmente misericordiosa para con los jóvenes, cuya flaqueza debe ser más grande y las necesidades más urgentes, especialmente para la conservación de la pureza y la castidad.
Hay que ser, pues, devotos de la santísima Virgen. Y para esto, hay que:
1-tener grandísimo horror de desagradarle con algún pecado mortal y de afligir su maternal corazón.
2-amar e imitar sus virtudes, y principalmente su humildad y su castidad.
3-recurrir a ella en las necesidades tocantes a tu salvación. Y para esto es necesario rezar el santo rosario todos los días
4-Invocarla en las tentaciones y en los peligros en que te hallares de ofender a Dios.
LA DEVOCION AL SANTO ANGEL DE LA GUARDA Y AL SANTO DE TU NOMBRE
Tanto es lo que Dios nos ama, que a cada uno de nosotros ha querido darnos un ángel para que nos cuide y proteja. Por eso hemos de honrar y amar, con particular amor y honra, a aquel ángel que Dios te ha dado. Siempre lo tienes a tu lado, para conducirte, para guiarte. Él te inspira los buenos pensamientos, te asiste en las cosas importantes, te fortalece contra las tentaciones, te desvía de muchos fatales accidentes que te sucederían ya sea en el cuerpo o en el alma.
1-ten, pues, gran respeto a tu ángel; y cuando te veas tentado de alguna mala acción, acuérdate de su presencia, y ten vergüenza de hacer, delante de él, aquello que no harías delante de un hombre de bien.
2-ámalo singularmente; encomiéndate a él todos los días; pídele que vele en tu conducta y que te guarde de los males de esta vida; sobre todo del pecado.
3-acuérdate de acudir a él en todas tus necesidades, especialmente cuando vas a hacer algo importante y cuando te veas asaltado por alguna tentación.
Después del ángel de tu guarda, honra también particularmente al Santo de tu nombre. Nos ponen en el bautismo nombres de santos, a fin de que sean nuestros protectores y nuestros intercesores ante Dios; y para que por sus ruegos y por el ejemplo de sus virtudes, podamos dignamente cumplir con las obligaciones de la vida cristiana, de la cual hacemos profesión en el bautismo.
Encomiéndate a él todos los días y acuérdate de imitar sus virtudes, para así tener asegurada su protección.
LOS OBTACULOS QUE DESVÍAN A LOS JÓVENES DEL CAMINO DE LA VIRTUD.
1er OBSTACULO: LA IGNORANCIA (o la falta de instrucción)
La ignorancia es el primer y más común origen de la depravación en la juventud.
-la ignorancia es el desconocimiento del bien, no para confundirse con la inocencia (desconocimiento del mal o la maldad).
2do OBSTACULO: LOS PADRES
1. CON EL MAL EJEMPLO:
Cuando los padres con sus mismas acciones les dan mal ejemplo a los hijos; en amar la vanidad, a ser ambiciosos, vengativos y el mal ejemplo con las malas palabras o en el mal vestir. También cuando con ellos usan demasiada blandura; dándole mucha libertad y no corrigiéndolos cuando hacen mal; padres con temor de corregir a sus hijos y por no causarles molestia prefieren dejarlos que vivan de acuerdo a sus inclinaciones y sus pasiones.
2. CON SU MALA ENSEÑANZA:
Cuando son negligentes en instruirlos en el conocimiento de la virtud y de su salvación, o cuando los padres le dan instrucciones contrarias a la piedad; y los educan mejor en la vanidad y en las cosas temporales, que educarlos en el temor de Dios y en la virtud.
3er OBSTACULO: LA REBELDÍA DE LOS JÓVENES
La rebeldía es una de las peores cualidades que un joven podría tener;
Pues es la raíz de todos los impedimentos y el más grande estorbo de la salvación, ya que el joven rebelde se hace engreído, orgulloso, presumido y necio; desprecia el ser enseñado, el ser aconsejado o corregido; se encierra en su mundo y no acepta la ayuda de nadie; se aferra en hacer las cosas a su manera y se aparta de la realidad.
MIENTRAS QUE EL JOVEN DÓCIL Y HUMILDE: Ama el ser instruido en la virtud; se alegra de aprender el bien; acepta la ayuda, la corrección y los consejos de los demás; se hace sabio, prudente y realista.
4to OBSTACULO: LA INCONSTANCIA (INESTABILIDAD Y EL VAIVÉN)
La Inconstancia es uno de los obstáculos naturales que experimentan los jóvenes, ya que todavía no tienen una firmeza en su observancia; y por eso es más fácil despistarse con cualquier cosa o cualquier movimiento; teniendo un espíritu ligero que se muda a cualquier encuentro y se va a donde sople el viento o donde vaya la bola. Esto se puede ver con claridad, especialmente en los adolescentes, con la facilidad que se le hace cambiar de modas, de amistades, de gestos y hasta las maneras de expresarse. Por eso es importante corregir prontamente esta inclinación, ya que limita el crecimiento en la virtud, porque “la semilla no puede echar raíces en la arena movediza”.
Igualmente es importante tener presente nuestro único fin en todo momento y no dejar que una inclinación tan natural como esta nos haga perder la orientación de nuestra misión.
También un guía espiritual nos puede servir de mucho para mantenernos enfocados en el camino de la instrucción y el crecimiento en la virtud. Igualmente con la oración diaria, pidiéndole a Dios que nos de la gracia de permanecer siempre en la virtud y así, “ser como el sol, que jamás pierde su luz, y no como la luna, que siempre se muda y nunca está en el mismo estado”
5to OBSTACULO: LA VERGÜENZA DE HACER EL BIEN.
El diablo no tiene mejor manera de mantener al joven alejado de la virtud, que a través de la vergüenza de hacer el bien. Es la forma más eficaz que utiliza satanás, para pervertir la mentalidad de los jóvenes y confundirlos con la verdadera naturaleza de la vergüenza, la cual se creó única y exclusivamente para abstenerse del pecado. Entonces, de lo único que en realidad nos tendría que dar vergüenza es del pecado.
¿De qué te avergüenzas? ¿De la virtud y del servicio de Dios?
¿Delante de quien te avergüenzas? ¿Delante de los malos, cuyo juicio está completamente pervertido?
Acordémonos de esta terrible amenaza que nos hizo nuestro Señor a todos aquellos que se avergüenzan de su servicio;
“El que se avergüence de mi palabra yo me avergonzare de el en el día del juicio”.
6to OBSTACULO: LAS MALA COMPAÑÍAS
Las malas compañías son el lazo donde el diablo espera ordinariamente a la juventud, a los que no se han perdido por la falta de instrucción, por el mal ejemplo de los padres o por la vergüenza de hacer el bien. El diablo utiliza a los que ya son malos, como medios de transmisión, y a través de sus malas conversaciones y de su mal ejemplo, es como él logra trastornar el estado de una buena conciencia y la convierte en una perversa. Entonces, los que ya son malos, no solo ya perdieron su alma, sino que también se hacen instrumento de la malicia del diablo; y de eso modo es como contribuyen a la perdición de otros individuos que se dejan pervertir y pasan de ser víctimas del diablo, a ser los autores de su depravación.
DOS COSAS DAÑOSAS EN LA COMPAÑÍA DE LOS MALOS:
A. La palabra:
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres, y al mismo tiempo contribuyen a la pérdida del temor de Dios.
B. El ejemplo:
Las amistad que se hace con los malos, trae complacencia (satisfacción); y la complacencia trae admiración y con eso después a la imitación.
CUATRO SUERTES DE LAS MALAS COMPAÑÍAS, QUE SE HAN DE EVITAR
1. Evitar la compañía de cualquier persona que abiertamente hace profesión de del vicio como los son los impíos, los depravados, los deshonestos, cualquier persona que se alegre de sus malas obras; personas que se complazca de sus pecados, que se burle de la virtud, que procuren distraerte, pervertirte y atraerte a que los imites.
2. Huir generalmente de aquellos que solicitan el pecado o que mantienen conversaciones contrarias a la virtud.
3. Mantener distancia de la compañía de las personas que son disimulados en el pecado; de aquellos que no te solicitan abiertamente al pecado, pero que, te desvían de los ejercicios de la piedad y de la vida cristiana. ósea, cualquier persona que te desvíe de la oración, de frecuentar los sacramentos, de asistir a misa, de leer buenos libros; personas que te dicen que esas cosas no son necesarias, ni convenientes.
4. Evitar la compañía de personas ociosas y holgazanes; personas perezosas que no tienen oficio alguno, y si lo tienen lo hacen mal; personas que no cumplen con sus deberes y de lo único que se preocupan es de divertirse en el juego y las apuestas o en frecuentar los bailes y las fiestas.
7mo OBSTACULO: LA OCIOSIDAD
También se conoce como, pereza, flojera, desidia o vagancia. De la ociosidad viene la ignorancia y la falta de instrucción, la cual no se puede adquirir sin el trabajo. También es la causante de la inconsistencia; porque el perezoso quiere y no quiere; hoy quiere algo pero si le cuesta trabajo o se le dificulta, pues ya no lo quiere; entonces, eso lo empuja a cambiar de parecer continuamente, siempre buscando lo fácil y lo divertido.
También infunde la vergüenza de obrar bien y les quita el ánimo a las personas de proseguir en la virtud; los hace huir del trabajo, como si fuera la muerte. Por eso es que de la ociosidad provienen todos los desórdenes y vicios; porque no existe pecado, ni desorden, ni ocasión de perderse que no sea causado por la ociosidad, ya que la persona ociosa no le gusta aplicarse a ningún ejercicio que le sea señalado; y si hace alguno, lo abandona al instante o lo ejecuta muy mal.
La persona ociosa solo le tiene afecto a los placeres y a la diversión; busca siempre la distracción, los paseos y lo emotivo. De ahí proviene también el hastió por la virtud, la ignorancia de las cosas más necesarias y el olvido de Dios.
POR ESO SUMAMENTE IMPÓRTATE TENER EN CUENTA Y CONSIDERAR QUE:
1. Fuimos creados para el trabajo, no hacerlo es ir en contra de nuestra naturaleza.
Ej. Si las abejas que fueron creadas para ir y agarrar el polen y fertilizar las plantas y árboles, ¿qué pasaría si dejaran de hacer para lo que fueron creadas?, ¿o las gallinas, que dejaran de poner huevos?, ¿o el sol que dejara de alumbrar? ¿Qué pasaría?
2. Entonces si nosotros estamos sujetos y obligados al trabajo, para el resto de nuestra vida, es de suma importancia empeñarlo bien desde la juventud; y así estar ocupados en algo útil, que nos beneficie para nuestra salvación, ya que la juventud es el tiempo propio para cultivar el espíritu y para formarlo en el bien.
3. También hay que tener en cuenta el doloroso sentimiento que tendremos por haber perdido el tiempo en nuestra juventud; porque cuando ya estemos inhábiles e incapaces de trabajar en el bien, como muchos que podemos ver hoy en día, para entonces ya va a ser demasiado tarde, esto quizás no lo entendamos ahora, pero después si lo vamos a entender, lo único, que para entonces ya no va a haber nada que se pueda hacer.
4. Además hay que tener en cuenta que, en el día de nuestro juicio final, el primer artículo de la cuenta que se pedirá, va a ser del trabajo y el servicio en nuestra juventud.
5. Otra cosa que habría que tomar en cuenta es; la cantidad de almas que se encuentran en el infierno que reconocen que el origen de su condenación proviene de haber empleado mal su tiempo en su juventud.
PARA EVITAR CAER EN ESTE VICIO ES NECESARIO
1. Que empleemos algún ejercicio honesto, que nos mantenga ocupado todo el tiempo de la juventud.
2. Hay que tener cuidado de no estar nunca sin hacer algo provechoso para nuestra alma y nuestro cuerpo, ya sea del trabajo de nuestro empleo, leyendo un libro, haciendo obras de caridad, estando en la oración, etc…
Porque el diablo no busca más que la ocasión de hallarnos ociosos, para tentarnos y sorprendernos.
3. Por tanto sería bueno que practiquemos diligentemente este gran precepto de San Gerónimo:
“haz siempre alguna cosa, a fin de que el diablo te encuentre siempre ocupado”
8vo OBSTACULO: LA DESHONESTIDAD (Impureza, Obscenidad, Impudicia)
EL PECADO DESHONESTO ES EL MAYOR ENEMIGO SE LA JUVENTUD; Y QUE CONDENA MÁS LAS ALMAS EL SOLO, QUE TODOS LOS VICIOS JUNTOS.
La Virgen de Fátima nos advirtio;
“Más almas se van al infierno por pecados de la carne (es decir, pecados en contra del 6o y 9o mandamientos) que por cualquier otra razón”
Cuando el pecado deshonesto asalta y se apodera de las personas, primero se introduce en su espíritu, después gana sus deseos, luego ocupa sus pensamientos, del cual se sirve para excitar en sus corazones un fuego de amor impúdico, encendiendo en ellos una hornaza tan ardiente que quema el alma y la prepara con un fuego deshonesto, para otro fuego que no se consumirá jamás.
EFECTOS QUE PRODUCE EN EL ALMA LA IMPUDICIA, DESHONESTIDAD.
1. La destrucción del temor de Dios; después que el pecado deshonesto entra en el alma y destruye los buenos pensamientos y establece los malos, del deleite de los malos pensamientos, provienen los deseo sucios y los deseos inducen a las acciones impúdicas. Todos estos pecados se amontonan y destruyen las buenas inclinaciones del alma, se desorienta la mente y se trastorna la conciencia; y lo que antes era un gran pecado, después se les hace más familiar; lo cual les hace perder la vergüenza al pecado y el temor de Dios.
2. El fastidio por las cosas santas y saludables para el alma; quien adolece en fiebre los encuentra gusto en los mejores manjares, al contrario, los encuentra desabridos y amargos. De la misma forma las personas que viven en pecado deshonesto, encuentran a los sacramentos o las cosas santas y sagradas sin sabor o amargas.
3. Ceguedad de espíritu; el Alma entra en un nivel de auto ceguera; y el discernimiento le molesta; por eso procura de sí mismo quitar cualquier memoria o imagen del juicio de Dios, para así pecar más libremente y con menos remordimiento de conciencia.
4. La soberbia; el Alma anda tan fundida en el pecado que menosprecia todos tipo de avisos y se resistirse de todos los consejos; y llega hasta el punto de creer que todos le tienen envidia.
5. Endurecimiento del alma; el alma se acostumbra y se endurece; se hace insensible a los buenos movimientos, sordo a las inspiraciones de la gracia; las amenazas del juicio de Dios y de sus castigos, les parece cosa de sueño.
6. La muerte en pecado mortal; la muerte les sorprende en estado de pecado mortal, sin que les dé tiempo de hacer penitencia, arrepentirse y hacer una buena contrición de sus pecados.
Apóstol San Pedro:
“Dios sabe muy bien librar los buenos de la tentación, y sabe también muy bien reservar los malos para los tormentos del fuego, que su justicia les ha preparado; y entre los malos, reserva su castigo principalmente y sobre todos los otros, aquellos, que siguen la carne en la concupiscencia de los placeres deshonestos”
Preparado por:
Padre Alonso Saenz
Julio G. Melendez-Morales
Sacado del libro: Instrucción De La Juventud En La Piedad
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